- La Unidad Azcapotzalco implementa estrategias que fortalecer la cultura del aprovechamiento del agua
- Con el proyecto de preservación y rescate del ahuehuete, árbol endémico de la capital del país, muestra su compromiso con la recuperación de especies
La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en sus cinco Unidades Universitarias, desarrolla estrategias operativas para fomentar el desarrollo sostenible y, al mismo tiempo, integra estos valores en sus planes de estudio con el propósito de formar profesionales con conciencia ambiental.
El maestro en Ciencia e Ingeniería Luis Antonio Barbosa Noegerat, jefe de la Oficina de Gestión Ambiental de la Unidad Azcapotzalco, es el encargado de que todos los programas se efectúen y lleguen a su fin, con el objetivo de impulsar en la Universidad propósitos que contribuyan a la ecología y la sostenibilidad.
En entrevista, planteó algunos de las estrategias que se llevan a cabo, como el de rescate y preservación del ahuehuete, conífera endémica de la Ciudad de México desde tiempos prehispánicos, que enfrenta un alto riesgo de extinción y que se encuentra albergada en el laboratorio W402 de la Unidad.
Como parte de la colaboración establecida entre la UAM y el gobierno municipal de Tulancingo, Hidalgo, a través de convenios de cooperación con esta administración, se concretó la donación de 100 árboles para favorecer a las iniciativas de preservación.
El especialista lamenta que, por ahora, la capital del país ya no esté en condiciones de albergarlos de manera natural. Los ejemplares que existen se conservan gracias al compromiso de quienes los tienen bajo su cuidado, así como al mantenimiento y riego constante que requieren.
Por esa razón, se están distribuyendo a instituciones que asuman la responsabilidad de cuidarlos. Además, se realizará un monitoreo a través de las oficinas de gestión ambiental. Por ahora, ya fueron trasladados 30 de ellos a las Unidades Xochimilco, Lerma y Cuajimalpa.
Asimismo se evalúa a qué otros organismos pueden ser entregada otra cantidad de especímenes, mientras que se les da el seguimiento correspondiente donde quiera que sea su ubicación.
Destacó que otra de las acciones en las que se está trabajando es la recuperación del humedal, en conjunto con la planta de líquidos residuales, que funciona como un sistema de tratamiento físico químico. Para explicar con mayor detalle este proceso, presentó a la ingeniera ambiental Sonia Galindo Quezada, colaboradora de este sector.
La especialista detalló que, en este momento, están en un procedimiento de adaptación del humedal a la planta de saneamiento , pues el contenido hídrico residual que sale de ella aún contiene alrededor de 5 % de contaminantes. Por ello, el agua es enviada al cenagal, donde hace el procesamiento de fitorremediación.
Para hacer este mecanismo, se introdujeron cuatro especies diferentes de vegetación y algunos peces que sirven como indicadores. Asimismo, se colocó tezontle como medio filtrante, con lo que se realiza un trabajo simbiótico. Todo tiene como propósito mejorar la calidad del líquido residual tratado y poder usarlo en el riego de las zonas verdes de la Unidad.
El alcance de este plan es que este recurso acuífero pueda ser utilizado para los servicios sanitarios. Ya se cuenta con el anteproyecto y con toda la parte de ingeniería básica; solo faltan los recursos para llevarlo a cabo. De la misma forma cuentan con una instalación de tratamiento pluvial que se está potabilizando para poder inyectarla a sus funciones potables.
Ambos destacaron la importante participación del alumnado en estas propuestas, quienes trabajan como colaboradores o aportan sus conocimientos con el servicio social. En su mayoría participan estudiantes de las carreras de Ingeniería Ambiental y Química y de las áreas de Mecánica y Eléctrica.


