En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se conmemora del 1 al 7 de agosto, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) hace un llamado a reconocer que garantizar el derecho a la lactancia requiere también atender una realidad más amplia: la discriminación que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral por embarazo, maternidad y responsabilidades de cuidado.
La lactancia no ocurre de manera aislada. Forma parte de un continuo que comprende el embarazo, el nacimiento, la maternidad, la lactancia y los cuidados. En cada una de estas etapas pueden aparecer barreras que afectan el ingreso, la permanencia y el desarrollo de las mujeres en el empleo.
COPRED ha documentado de manera consistente que el embarazo continúa siendo uno de los principales motivos de discriminación en el ámbito laboral en la Ciudad de México. El estudio Discriminación por embarazo. Un estudio sobre la Ciudad de México, encontró que 68.8% de las quejas analizadas estaban relacionadas con despidos injustificados y 12.1% con presiones para firmar una renuncia.
Pero la discriminación no se limita al despido. Los casos conocidos por el Consejo muestran también cambios injustificados en las condiciones de trabajo, exclusión de funciones, modificaciones de horarios, obstáculos para acudir a consultas médicas, hostigamiento, amenazas y otras prácticas que deterioran deliberadamente las condiciones laborales después de que una trabajadora comunica su embarazo.
El problema tampoco termina con el nacimiento. La evidencia recabada por COPRED permite observar situaciones en las que las desventajas continúan al regresar de la licencia de maternidad, durante la lactancia o ante la necesidad de ejercer derechos vinculados con los cuidados.
Y no se trata de un fenómeno superado. En 2025, el embarazo fue nuevamente uno de los principales motivos de discriminación registrados por COPRED, con 29 expedientes, lo que confirma la persistencia de un problema que el Consejo ha observado durante años.
Estos casos deben ser entendidos más allá de conductas individuales o incidentes aislados. Revelan una forma de organización del trabajo construida históricamente alrededor de una persona trabajadora idealmente disponible, sin interrupciones y sin responsabilidades de cuidado. Cuando embarazo, maternidad o lactancia son percibidos como obstáculos para la productividad o como un costo para quien emplea, son las mujeres quienes terminan absorbiendo ese costo mediante menores oportunidades, afectaciones a sus ingresos o incluso la pérdida del empleo.
Por ello, garantizar la lactancia no consiste únicamente en contar con un lactario.
Los espacios adecuados son indispensables, pero resultan insuficientes si una mujer teme consecuencias laborales por utilizarlos; si ejercer los periodos de lactancia afecta su salario, sus funciones o sus oportunidades de ascenso; o si al regresar de una licencia encuentra que su puesto, responsabilidades o condiciones laborales han cambiado.
El derecho a la lactancia requiere tiempo, condiciones materiales y, sobre todo, un entorno laboral libre de discriminación y represalias.
También exige avanzar hacia una distribución corresponsable de los cuidados. Mientras éstos continúen siendo considerados una responsabilidad predominantemente femenina, el embarazo y maternidad seguirán funcionando como factores de desigualdad en el mercado laboral. La corresponsabilidad no es únicamente un asunto privado o familiar: requiere políticas públicas, condiciones laborales y prácticas organizacionales que permitan cuidar sin sacrificar derechos, ingresos o desarrollo profesional.
Desde COPRED reiteramos que las personas empleadoras, públicas y privadas, tienen la obligación de prevenir y eliminar prácticas discriminatorias relacionadas con el embarazo, la maternidad y la lactancia, y de garantizar que el ejercicio de estos derechos no produzca consecuencias adversas en las trayectorias laborales de las mujeres.
En esta Semana Mundial de la Lactancia Materna hacemos un llamado a los centros de trabajo a preguntarse no solamente si cuentan con un espacio adecuado para lactar, sino también qué sucede cuando una trabajadora comunica que está embarazada, cuando regresa de una licencia de maternidad, cuando ejerce su derecho a la lactancia o cuando necesita conciliar el trabajo con responsabilidades de cuidado.
La igualdad laboral no consiste simplemente en permitir que las mujeres sean madres y permanezcan en el mercado de trabajo. Implica transformar las condiciones que convierten la maternidad en una desventaja.
Porque ser madre no puede costar el empleo, los ingresos, las oportunidades profesionales ni el proyecto de vida.


