Soberanía económica, clave ante la revisión del T-MEC

Cultura
  • Especialista de la UAM analiza los desafíos que enfrenta México en un escenario de competencia geopolítica
  • La falta de una prórroga al tratado abre un periodo de evaluaciones anuales y eleva la incertidumbre para los capitales

La decisión del gobierno estadounidense de mantener vigente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aunque sujeto a valoraciones anuales, abrió un nuevo panorama para la integración financiera de Norteamérica. Frente a este panorama, en entrevista para el Semanario de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la doctora Carolina Hernández Calvario, profesora investigadora del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa, puntualizó los desafíos que enfrenta nuestro país para fortalecer su ejercicio soberano en un entorno internacional marcado por la disputa geopolítica y el análisis del acuerdo mercantil.

Explicó que este proceso ocurre en un momento de reconfiguración del orden mundial, caracterizado por la consolidación de nuevos bloques comerciales y una creciente confrontación mundial. Ante este panorama, consideró necesario replantear el papel de América del Norte y la cooperación entre sus socios.

Hernández Calvario señaló que la soberanía debe entenderse como la capacidad de un Estado para ejercer su autodeterminación tanto dentro de su territorio como en la relación con otras naciones. Este principio, dijo, se vincula con la posibilidad de tomar resoluciones de manera independiente y defender esa autonomía frente a presiones externas.

A su juicio, su ejercicio efectivo depende de la solidez del sector industrial, la construcción de una visión de futuro y la fortaleza estatal para preservar los intereses nacionales en el ámbito global.

La académica sostuvo que el regreso de Donald Trump a la presidencia refleja el intento de Washington por recuperar su fortaleza manufacturera. Sin embargo, consideró que ese propósito enfrenta limitaciones derivadas de problemas estructurales, entre ellos los déficits comercial y fiscal, así como las dificultades para atraer proyectos de inversión.

Estas circunstancias obligan a nuestra nación a consolidar una línea de acción propia de desarrollo, apoyada en una base productiva sólida y en una mayor autonomía para tomar determinaciones frente al exterior, apuntó.

La profesora investigadora añadió que el crecimiento manufacturero, tecnológico y financiero de China ha transformado el equilibrio económico mundial y condicionado buena parte de las medidas relacionadas con el comercio adoptadas por el gobierno estadounidense.

En ese contexto, el nearshoring conserva vigencia como una oportunidad para profundizar el acercamiento regional. No obstante, subrayó que la reindustrialización de América del Norte demanda una estrategia conjunta orientada a ampliar las cadenas productivas, en lugar de esfuerzos aislados de cada nación.

Uno de los principales retos de la revisión del T-MEC consiste en brindar certidumbre a las inversiones, pues la falta de una actualización del instrumento comercial genera dudas entre los sectores empresariales.

Pese a esto, el Estado mexicano cuenta con ventajas competitivas que mantienen su atractivo para nuevos proyectos, entre ellas costos energéticos favorables y mecanismos destinados a agilizar la llegada de capitales.

Mientras otras regiones registran incrementos e inestabilidad en los precios de la energía, el territorio nacional ofrece elementos propicios para la actividad productiva, expuso.

Asimismo, precisó que la simplificación de trámites permite que los recursos vinculados con el Plan México o superiores a dos mil millones de pesos sean revisados en menos de 30 días. Esta medida, concluyó, contribuye a impulsar el avance productivo y mejorar las ventajas para captar nuevos capitales.