El Ágora

Opinión
  • Un nuevo orden social

Octavio Campos Ortiz

Si bien es cierto que una golondrina no hace verano, pareciera que hoy los astros se alinean en favor del régimen. Más allá de las cifras sobre la incidencia delictiva, es significativo que haya mejorado la percepción ciudadana de seguridad en la encuesta trimestral del INEGI. Después de mucho tiempo, la población que se siente insegura dejó los valores de los sesenta por ciento, para ubicarse en el rango del 59 por ciento. Aunque se agudizó la violencia política y las agresiones a comunicadores. Para mantener o mejorar la sensación de seguridad debe implementarse una bien definida política de prevención y avanzar en el combate a la impunidad, la cual hoy es del 96 por ciento.

Asimismo, la inflación mejoró, se aleja del acumulado 4 por ciento y cede la presión sobre los precios de la canasta básica. También del norte llegan buenas noticias, acaba el veto al ganado mexicano, se reconoce que la lechuga mexicana no provoca la diarrea explosiva y nuevos aranceles no afectarán a más productos nacionales, aunque todavía faltan muchas negociaciones para definir un modificado tratado comercial con la Unión Americana.

Otro aspecto positivo en las políticas públicas es el anuncio de una inversión multimillonaria para la construcción, modernización y mantenimiento de la red hospitalaria en el sector salud. Pero para acercarnos al modelo danés, no solo es necesario contar con más nosocomios, sino habilitarlos con equipo tecnológico, quirófanos bien acondicionados, instrumental suficiente y sobre todo abasto real de medicamentos y vacunas. Son necesarias más clínicas e instalaciones de tercer nivel o de especialidades, pero es muy importante, vital, que en los presupuestos de los años venideros se contemple y garantice el mantenimiento de la infraestructura sanitaria con recursos humanos calificados para atender la demanda de salud en una cobertura universal, como se anunció.

Nuevas inversiones y más gasto público en infraestructura pueden detonar el crecimiento económico, pero queda como asignatura pendiente frenar el desempleo y crear más plazas en el comercio formal para ocupar una mayor fuerza laboral. En este nuevo impulso no puede ser el comercio informal el motor de nuestra economía, que hoy representa casi el 60 por ciento del PIB. La administración debe materializar las anunciadas inversiones y acabar con el terror fiscal y la falta de certeza jurídica. La educación es importante generador del desarrollo nacional con la formación de profesionistas mejor preparados que se puedan incorporar a un mundo global más tecnificado. Para ello se requiere de educación de calidad y abandonar la educación ideologizante que solo forma mano de obra barata; solo así se puede abatir la deserción educativa y disminuir el rezago en la materia. Hay que ponderar la excelencia académica. Gran avance es el evitar el uso indiscriminado de las redes sociales a temprana edad y supervisar el uso de la inteligencia artificial.

Ahora que están alineándose los astros, es fundamental que el Estado convoque a la unidad nacional, prepararnos para un nuevo orden social, que más allá de ideologías se acabe con la polarización y se haga más participativo al ciudadano de la calle en la formulación de las políticas públicas, sobre todo atender la demanda de menos inseguridad en la vía pública, el transporte y las carreteras. Un país con seguridad, certeza jurídica, empleo, salud y educación hará grande a México. Un nuevo orden social, basado en el diálogo inclusivo, acabará con las confrontaciones, erradicará la corrupción y fortalecerá la democracia. Es una buena oportunidad que no puede desaprovechar el gobierno.

Apostilla: Algunos medios han cuestionado ciertas compras -por supuesto sobre pecio-, de la SEDENA en productos como placas para chalecos antibalas (en 2026 se adquirieron más de 60 mil unidades), espoletas para granadas y telas, entre otros. ¿Por qué no plantear un cambio en el modelo de los entes fabriles, los cuales han demostrado ser poco eficientes y resultan más costosos los artículos acabados? Recordemos el caso de éxito de la SEMAR y de otras instituciones que han dejado de fabricar directamente para enfocarse en la adquisición de productos terminados. Este modelo puede observarse en proveedores como Protactic, entre otros, que durante varios sexenios han ofrecido mejores precios, lo que genera un ahorro considerable para las instituciones y fortalece las cadenas de suministro y las hace más eficientes.