MADRID.- El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) expresó su más enérgica repulsa por la conducta de la delegación del Gobierno de Cuba durante la sesión plenaria de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York el 27 de octubre de 2026, en el debate sobre el embargo estadounidense.
Mientras intervenía el representante permanente de Estados Unidos, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla y los funcionarios que lo acompañaban trataron de impedir el discurso con gritos, señas y golpes sobre las mesas.
El canciller cubano se levantó y avanzó hacia la tribuna flanqueado por sus subordinados, de modo que la Presidencia de la Asamblea tuvo que suspender brevemente la sesión para restablecer el orden.
Según la prensa, en ese grupo estaban el embajador Ernesto Soberón Guzmán y la viceministra Anayansi Rodríguez Camejo; además Alejandro González Behmaras, Pedro Luis Pedroso Cuesta e Ileana Bárbara Núñez Mordoche. Otro funcionario de la misión cubana, identificado públicamente como el primer secretario Richard Tur de la Concepción, intentó presionar al personal de la ONU para que cortara los micrófonos del orador y trató de impedir a manotazos que un miembro de la delegación estadounidense grabara la escena.
Ocho días antes, el 19 de octubre, el representante permanente de Cuba, Ernesto Soberón Guzmán, encabezó en los pasillos de la sede de la ONU un acto de repudio contra ex presos políticos y opositores cubanos, entre ellos José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara, a los que la delegación oficial recibió al grito de “terroristas”.
“No es un exceso aislado ni un arrebato. Es un método. Lo que estos funcionarios hacen en Nueva York, Ginebra, Lima o Panamá es lo mismo que el régimen hace a diario en los barrios de Cuba: el acto de repudio, la turba organizada que grita, rodea, intimida y, cuando puede, golpea a quien piensa distinto”, denunció Alejandro González Raga, director ejecutivo del OCDH.
El activista dijo que el comportamiento de los funcionarios cubanos “es homologable a la represión que el Estado cubano ejerce dentro de la isla, y así debe ser tratado”.
El OCDH recordó, en particular, el 16 de octubre de 2018, cuando en la sala del Consejo Económico y Social de la ONU, en Nueva York, cerca de una veintena de diplomáticos cubanos, encabezados por la entonces embajadora Anayansi Rodríguez Camejo, boicotearon durante más de 45 minutos, con gritos y golpes sobre las mesas, el acto “Jailed for What?” sobre los presos políticos cubanos.
La representante estadounidense declaró entonces que nunca había visto a unos diplomáticos comportarse así. González Raga, ex preso político del Grupo de los 75, estuvo entre los asistentes que fueron objeto de aquel acto de repudio.
Al final de su intervención, González Raga se dirigió a la delegación cubana con unas palabras que después se han convertido en referencia: “La gente está viendo lo que hacen aquí, ¿qué no harán en Cuba?”. Ocho años después, Rodríguez Camejo y González Behmaras estaban de nuevo en la bancada cubana el 27 de octubre de 2026. Y el mundo, otra vez, ha visto lo que hacen.
Al menos once episodios similares se han producido desde 2004: la agresión a puñetazos de un miembro de la delegación cubana contra el activista Frank Calzón en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra (2004); las agresiones y actos de repudio contra opositores en Panamá durante la VII Cumbre de las Américas (2015); el boicot al diálogo con la sociedad civil inaugurado por el secretario general de la OEA en la VIII Cumbre de las Américas de Lima (2018); el acto de repudio de “Jailed for What?” en la ONU (2018); el enfrentamiento de funcionarios de la Embajada de Cuba en México con manifestantes (2021); la agresión de la cónsul de Cuba en Galicia a dos activistas, por la que fue condenada por la justicia española (2022); la agresión de funcionarios consulares, entre ellos un cónsul, a activistas cubanas en Milán (2024); el hostigamiento a activistas afrodescendientes cubanas en foros de la ONU en Ginebra (2024 y 2026); y los dos episodios de octubre de 2026 en la sede de la ONU en Nueva York.



