- La alianza entre Aceitera La Española y Sovena Group apuesta por ampliar el consumo, fortalecer la distribución y acercar este ingrediente a la mesa de más hogares mexicanos.
México representa una oportunidad de crecimiento para la industria del aceite de oliva. Aunque este producto ocupa un lugar relevante en la gastronomía mediterránea, en el mercado nacional su consumo todavía es reducido y se concentra, en buena medida, en segmentos específicos, restaurantes y consumidores que buscan ingredientes diferenciados.
Esta brecha abre una oportunidad de negocio para las empresas del sector: desarrollar la categoría, ampliar su presencia comercial y posicionar el aceite de oliva como una alternativa accesible y versátil para la cocina cotidiana.
Las cifras reflejan el potencial. El consumo anual en México ronda los 135 gramos por persona, equivalentes a aproximadamente 0.15 litros. En contraste, España registra estimaciones de entre 3.11 y 6.7 litros por habitante al año, mientras que Portugal mantiene niveles de consumo significativamente superiores a los mexicanos. Aunque las cifras varían según la fuente y el periodo de medición, la diferencia evidencia el amplio margen para desarrollar el mercado nacional.
En este contexto se enmarca la alianza entre Aceitera La Española y Sovena Group, que busca combinar el conocimiento del mercado mexicano con la experiencia internacional y la capacidad industrial de ambas compañías para impulsar la distribución, diversificar la oferta y ampliar el alcance de sus productos.
Para Pedro Romero, CEO de Aceitera La Española y Vasco Campos, Mananging Director Latam, uno de los principales retos consiste en cambiar la percepción de que el aceite de oliva es un producto reservado para restaurantes, tiendas especializadas o consumidores de alto poder adquisitivo.
Por su parte, Rodrigo Palini, director comercial para Latinoamérica de Sovena, destacó la importancia de adaptar la estrategia comercial a las particularidades del mercado mexicano:
“México tiene un gran potencial para el aceite de oliva, pero desarrollar este mercado exige entender al consumidor y sus hábitos de compra y de cocina. Nuestra alianza con Aceitera La Española combina ese conocimiento local con la experiencia internacional de Sovena para construir una oferta competitiva, ampliar la distribución y acercar el producto a más hogares mexicanos”.
Durante el evento estuvo presente el embajador de Portugal en México, Pedro Acosta Pereira, acompañado de otras personalidades del ámbito empresarial y diplomático. Ahí se puso de manifiesto que el desafío comercial de esta alianza va más allá de incrementar la presencia en los anaqueles. La estrategia requiere desarrollar una propuesta competitiva en precio, disponibilidad y variedad de presentaciones, capaz de responder a las necesidades de distintos perfiles de consumidores y presupuestos familiares.
De ingrediente especializado a producto de consumo cotidiano
La oportunidad también está en la gastronomía. La diversidad de la cocina mexicana permite incorporar el aceite de oliva en ensaladas, aderezos, pescados, verduras, marinados y diversas preparaciones, tanto en frío como en la cocina diaria.
Su versatilidad y sus características nutricionales pueden contribuir a ampliar su atractivo entre los consumidores. Por su contenido de grasas monoinsaturadas, el aceite de oliva puede favorecer un mejor perfil de grasas en la alimentación cuando sustituye a otras fuentes con mayor proporción de grasas saturadas. El aceite de oliva virgen extra también aporta compuestos antioxidantes, dentro de una dieta equilibrada.
Para consolidar esta categoría, sin embargo, será necesario comunicar sus cualidades sin limitar su posicionamiento a los beneficios nutricionales o a las tendencias gastronómicas. La clave estará en demostrar que se trata de un ingrediente práctico, adaptable a diferentes recetas y con alternativas para distintos niveles de consumo.
Una apuesta de largo plazo para el mercado mexicano
La alianza entre ambas compañías plantea una estrategia de crecimiento gradual, sustentada en una mayor cobertura comercial, el desarrollo de nuevos canales y una oferta diversificada. El objetivo es ampliar la base de consumidores y generar condiciones para que el aceite de oliva gane presencia en los hogares mexicanos.
El reto consiste en convertir el potencial del mercado en crecimiento sostenido. Para lograrlo, las marcas deberán combinar calidad, precios competitivos, confianza y disponibilidad, en un entorno donde el gasto familiar influye directamente en las decisiones de compra.
La pregunta central es si México puede transformar una categoría de consumo todavía minoritario en una oportunidad de negocio de largo alcance. La respuesta dependerá de la capacidad de la industria para acercar el producto al consumidor, adaptarse a sus hábitos y demostrar su valor tanto en términos gastronómicos como comerciales.



