Las cuatro Escuelas de Iniciación Artística del INBAL se suman a la ofrenda Sr. Xólotl. Un viaje al Mictlán en el Museo Mural Diego Rivera

Cultura
  • La ofrenda reúne la tradición del Día de Muertos, la memoria de los xoloitzcuintles de Diego Rivera y Frida Kahlo, y las creaciones de los estudiantes
  • Se presenta en el marco de los 90 años de trayectoria de las EIAs y del 80 aniversario del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura
  • Un área documental recupera la historia del Rancho Los Coscomates, en Morelos, y su relación con Diego Rivera, Emma Hurtado y los perros xoloitzcuintle

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Mural Diego Rivera, presentan Sr. Xólotl. Un viaje al Mictlán, una ofrenda de Día de Muertos realizada en colaboración con las cuatro Escuelas de Iniciación Artística (EIAs) del Instituto. La muestra podrá visitarse del 15 de octubre al 12 de noviembre de 2026, de martes a domingo, de 10 a 18 horas.

La propuesta reúne tradición, memoria y creación contemporánea mediante la participación de estudiantes en la elaboración de dibujos y elementos plásticos que integran la ofrenda. De esta manera, el museo se convierte en un espacio de aprendizaje y encuentro con el público, donde las nuevas generaciones aportan su mirada a una de las celebraciones más representativas de la cultura mexicana

La iniciativa coincide con dos aniversarios significativos: los 90 años de trayectoria de las EIAs, dedicadas a la formación artística, y el 80 aniversario del INBAL, institución que desde su creación ha contribuido a la enseñanza, investigación, preservación, promoción y difusión de las artes en México.

Las EIAs forman parte del sistema educativo artístico del INBAL y ofrecen formación inicial en artes plásticas, música, teatro y danza clásica, contemporánea y folclórica, dirigida a públicos de distintas edades. Su propósito es desarrollar habilidades, actitudes, sensibilidad y conocimientos artísticos, además de propiciar el acercamiento a las artes y el descubrimiento de vocaciones.

En este sentido, Sr. Xólotl. Un viaje al Mictlán extiende esa vocación educativa más allá del aula y vincula el proceso formativo con una experiencia de creación y encuentro con el público. Los dibujos y las propuestas plásticas de las y los estudiantes se integran a la ofrenda como interpretaciones contemporáneas de referentes presentes en la memoria cultural del país.

El eje conceptual de la ofrenda parte de uno de los animales con mayor carga simbólica en las tradiciones mesoamericanas: el xoloitzcuintle, perro originario de México asociado con Xólotl y con el tránsito de las almas hacia el inframundo.

En la cosmovisión mexica, el Mictlán era concebido como el destino de quienes morían por causas que no estaban vinculadas con destinos particulares asignados por otras divinidades. El tránsito hacia este lugar no era inmediato, sino que implicaba un recorrido complejo por distintos espacios y obstáculos.

Uno de los momentos centrales de este imaginario es el cruce de un río, en el que el perro se convierte en guía y compañero del difunto. Esta asociación explica la presencia de representaciones caninas en contextos funerarios mesoamericanos y la permanencia del xoloitzcuintle como figura vinculada con la muerte, el acompañamiento y el tránsito al inframundo.

La figura de Xólotl posee, además, una dimensión dual. En la tradición nahua, se relaciona con el inframundo, la noche y el tránsito solar, y aparece estrechamente vinculada con Quetzalcóatl. Su representación canina conecta el mundo de los vivos con el de los muertos y convierte al perro en una figura capaz de acompañar el paso entre ambos.

Sr. Xólotl. Un viaje al Mictlán retoma este imaginario no como una representación literal de la cosmovisión prehispánica, sino como un punto de partida para reflexionar sobre la memoria, la ausencia, los vínculos afectivos y las formas en que las culturas contemporáneas mantienen vivo su patrimonio simbólico.

La elección del xoloitzcuintle adquiere una resonancia particular en el Museo Mural Diego Rivera, debido a la estrecha relación que Diego Rivera y Frida Kahlo mantuvieron con el arte y las culturas del México antiguo. En su universo personal y artístico, los animales y, particularmente, los perros xoloitzcuintles ocuparon un lugar destacado.

Entre ellos se encontraba el Señor Xólotl, uno de los perros de Frida Kahlo. La presencia del xoloitzcuintle también formó parte del imaginario artístico de Rivera. La relación de ambos artistas con el patrimonio prehispánico y el arte popular mexicano convirtió estos elementos en parte fundamental de su universo visual y afectivo.

Como parte de Sr. Xólotl. Un viaje al Mictlán, se presenta un área documental dedicada al Rancho Los Coscomates, ubicado en Jiutepec, Morelos, y adquirido por Emma Hurtado entre 1950 y 1951. Por iniciativa de Diego Rivera, en este espacio se construyeron instalaciones que albergaron diversos murales en mosaico. El rancho también fue escenario de la crianza de perros xoloitzcuintles, como parte del interés de Emma Hurtado por preservar esta raza endémica y del vínculo afectivo que ambos mantenían con estos animales. Rodeado de perros, sembradíos, trabajadores y paisajes que posteriormente plasmó en bocetos y acuarelas, Rivera encontró en Los Coscomates un espacio de convivencia y creación.

De esta manera, la ofrenda establece un puente entre la memoria mesoamericana, la intimidad de Diego Rivera y Frida Kahlo, y la mirada de las nuevas generaciones de artistas.

Más información en el correo mmdr.prensaycomunicacion@inba.gob.mx y en la página del Museo Mural Diego Rivera, así como en sus redes sociales: Facebook, museomural.diegorivera; X, @MuseoMural; e Instagram, @museomuraldiegorivera.

 

…