Las paredes de la Escuela Secundaria Nº 82 recuerdan el 02 de octubre con el mural “Tlaxcoaque: Flor y Canto de la Memoria”

Cultura
  • Este 02 de octubre, como cada año, se conmemora uno de los hechos más significativos de la historia de México, la violenta represión por parte del Estado durante la manifestación estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en 1968
  • Como parte de este ejercicio de memoria y reflexión, la fachada de la Escuela Secundaria Diurna N° 82 «Abraham Lincoln» se pintó con un mural titulado “Tlaxcoaque: Flor y Canto de la Memoria” dedicado a esta fecha, a las personas a las que les arrebataron la vida y a todas las víctimas de la Guerra Sucia

El pasado viernes 02 de octubre, como parte de las actividades en conmemoración de las víctimas de la violencia brutal ejercida por el Estado durante la movilización estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en 1968, se llevó a cabo la inauguración del mural: “Tlaxcoaque: Flor y Canto de la Memoria” de la artista Paulina Hayde Jaimes Padilla en la fachada de la Escuela Secundaria Diurna N° 82 «Abraham Lincoln».

“Tlaxcoaque: Flor y Canto de la Memoria” forma parte de la primera entrega del Corredor Artístico del Jardín Flotante Tlallipan (con curaduría de Paola Paz Yee), una iniciativa del Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Cultura capitalina. Con una dimensión de 80 a 123 metros de longitud por 6 metros de alto, esta obra retrata figuras clave en la búsqueda de justicia como Rosario Ibarra, La Nacha y Severiano Sánchez, contraponiendo la violencia de Estado con símbolos de memoria y esperanza inspirados en la cosmovisión mesoamericana. A través de la representación de momentos emblemáticos de nuestra historia, el mural mantiene viva la lucha social y la lucha de las y los jóvenes que dieron su vida por un país más justo, por la democracia y por los derechos humanos.

Durante la inauguración del mural, Mariana Gómez Godoy, directora general de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural, y responsable del área de memoria dentro de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, dedicó unas palabras para reconocer que trabajar la memoria desde el arte nos permite construir espacios de reflexión colectiva, y tener este mural en el espacio público es clave para no dejar de pensar en la historia de nuestro país.

“Este esfuerzo es parte de un compromiso con un montón de gente atrás, donde hay un proyecto de ciudad, hay una intervención en toda esta calzada. Y también hay un montón de esfuerzo de los compañeros y compañeras que estamos haciendo memoria e historia de nuestra ciudad. Algo que tenemos que hacer cuando hacemos memoria es saber que eso que está atrás nos hace sentido en el presente. Y me parece que hacerlo desde el arte, esa apuesta que se hace desde el gobierno de hacerlo desde el arte nos da la posibilidad de conmovernos, de movernos desde otros lugares. A veces las maneras más sutiles que pueden ser estas pinceladas, que puede ser esta manera de escuchar y de transmitir, es lo que a lo mejor a un par de aquí o a las personas que van transitando les hace algún sentido, les hace alguna pregunta, nos lleva a cuestionarnos por qué las personas que están representadas aquí son estas y no otras”, concluyó.

Por su parte, María Antonieta Pérez Orozco, directora general de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, tomó la palabra para recordar que la lucha social y la lucha estudiantil permanecen y se ven reflejadas en nuestra ciudad, en la forma en la que la habitamos y en nuestra identidad.

“Déjenme decirles que la lucha y todo lo que sucedió no fue en vano. Yo nací en 1971, pero tuve un tío que participó en los movimientos estudiantiles. Y esa semilla, que fue sembrada y que también permaneció, y que nos fue heredada con Elena Poniatowska, con la Noche de Tlatelolco, con Rojo Amanecer, con María Rojo, con mucho arte que hay también, que lo que promueve es el conocimiento de esa memoria, pues nosotros tenemos ese compromiso, de no dejar que sea olvidado. Muchas gracias, Paulina (creadora del mural), por traerlo de esta manera bella y digna, en la cual el maíz, el corazón y el agua no nos abandonan, son nuestra cultura y son con lo que resistimos y tenemos la esperanza de seguir compartiendo con ustedes estos espacios en lugares de arte, de reflexión, de crítica y de alegría”, expresó.

Más adelante, Paulina Jaimes, creadora del mural, compartió su proceso en la elaboración de esta obra y cómo fue el trabajo colaborativo con las y los sobrevivientes, con activistas, académicas y académicos que compartieron su historia y su conocimiento para la creación de esta pieza colectiva.

“Este mural nace de la escucha. En sus imágenes conviven la ausencia, la herida y la voluntad de transformar. La tierra herida de Cipactli, las serpientes en tensión, el agua de Tláloc, y el maíz que sostiene la vida se encuentran alrededor de un centro, un corazón capaz de sentir y un ojo dispuesto a mirar. Quise que la obra pudiera recorrerse en distintas direcciones, porque la memoria sigue moviéndose entre nosotros, entre quienes recuerdan, en quienes buscan y en quienes apenas comienzan a comprender. Frente a la desaparición forzada hay familias que siguen esperando, preguntas que siguen abiertas y voces que merecen ser escuchadas. Fue importarme darme cuenta de que la pintura obedece a otras fuerzas cuando es vista en el espacio público. Tal vez no resuelve las preguntas, pero ofrece presencia, reconocimiento y un lugar en nuestra conversación cotidiana”, explicó.

Este evento fue conformado también por sobrevivientes del 68, activistas del movimiento estudiantil, activistas de la diversidad sexogenérica y representantes de grupos sociales que lucharon y siguen en la lucha, y quienes compartieron algunos de sus testimonios. Entre ellas y ellos estaban: María de Lourdes Rodríguez Rosas, Severiano Sánchez Gutiérrez, Emma Yessica Duvalí, Carmen Alonso Acevedo, Gabi Elliot y Alfredo Tecla Parra. Asimismo, estuvieron presentes estudiantes de la Escuela Secundaria 82. Severiano Sánchez, militante del Movimiento Estudiantil de 1968 y de 1971, compartió su historia dentro del movimiento estudiantil y alentó a los jóvenes a conocer la historia de su país, de su ciudad, a ser siempre críticos y reflexivos frente a su realidad.

“Lo que les comparto hoy es para que ustedes, jóvenes, hombres, mujeres, niños y niñas, sepan que siempre está latente la violencia, el secuestro, el abuso. Nunca hay que bajar la guardia. Nunca hay que creer en las palabras de ya no pasa nada. Hay que observar, hay que ver, hay que oír y hay que entender. Hoy, frente a este gran mural, que reconozco a Paulina, y hoy 2 de octubre, vamos a volver a marchar, los que estuvimos en Tlatelolco, les digo, 2 de octubre, 10 de junio, guerrilla, abuso contra los trans, no se olvidan, ni olvidamos ni perdonamos. Queremos justicia, juicios, y aunque ya no vivan, que jurídicamente se declaren como genocidas, asesinos, culpables que quisieron ahogar la voz de los jóvenes, de los adultos, de las mujeres, de todos los que estábamos en contra de los autoritarios”, declaró.

Finalmente, María de Lourdes Rodríguez Rosas, sobreviviente de la represión, compartió su testimonio y recalcó la importancia de conocer la historia y “Miren compañeros, la historia de un país, de una comunidad y de un pueblo es importante para no repetir los errores. Nosotros fuimos una generación acosada, golpeada y masacrada. Nosotros, como dijo el compañero Severiano, fuimos con un pliego petitorio, fuimos a las calles. La sociedad que yo viví y que quise transformar es una. La que ustedes tienen que vivir y transformar va a ser otra. Y para eso es importante que estudien”, agregó. Este mural es un ejemplo de cómo podemos conectarnos con nuestra historia, de cómo la memoria es una fuente pedagógica para poder comprender nuestro pasado y empezar a construir claves hacia el futuro para hacernos cargo de nuestro porvenir.

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