- El primer volumen de la colección transita desde la gráfica rupestre hasta las prácticas ancestrales de los pueblos mágicos
- A través de seis tomos, la obra busca proteger expresiones sociales e identitarias al borde de la desaparición
Mineral de la Reforma, Hidalgo.- El primer volumen de la colección Atlas del Patrimonio Cultural del Estado de Hidalgo expone los bienes tangibles, intangibles y las costumbres que otorgan identidad a la población, pero que suelen permanecer en el anonimato. La obra fue presentada en la 39 Feria Universitaria del Libro (FUL) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
Desde el Auditorio “Josefina García Quintanar”, los investigadores Jesús Enciso González, Sergio Sánchez Vázquez y María Gloria Hernández Santiago explicaron que el texto busca visibilizar la riqueza arqueológica, musical y textil de los municipios, así como las festividades comunitarias que forjan la cohesión social.
Concebida como una introducción panorámica de todo Hidalgo, esta primera entrega sigue un orden cronológico, inicia con la gráfica rupestre, avanza hacia la etapa colonial y atraviesa capítulos etnográficos actuales, para culminar con el reconocimiento de los pueblos mágicos como patrimonio cultural. Los siguientes cinco tomos desglosarán, de manera individual, el resto de las regiones de la entidad.
“Más que elaborar un catálogo de monumentos, el proyecto pretende estudiar qué ocurre con ese legado, cuáles manifestaciones están en riesgo y cuáles han sido revitalizadas por sus propias comunidades”, afirmó Sánchez Vázquez, al destacar que este abordaje servirá para que la sociedad contribuya a su conservación.
Como testimonio de esta vulnerabilidad, el documento relata la historia de Celestino Palma, célebre músico del barrio La Palma que durante más de cuatro décadas tocó simultáneamente la flauta de carrizo y el tambor para mantener vivo el carnaval de Santa Ana Hueytlalpan, en Tulancingo de Bravo.
“Su música no era un fondo para la celebración, marcaba el orden ritual y reunía a la comunidad. Cuando falleció durante la pandemia por COVID-19, no se perdió únicamente a un intérprete, quedó expuesta la fragilidad de un conocimiento transmitido por observación, sin partituras ni escuela formal”, relató Hernández Santiago.
Con esta obra, la Autónoma de Hidalgo muestra que el verdadero reto se encuentra más allá de plasmar el pasado en los libros; el objetivo es compartirlo con las juventudes para que las raíces del estado no desaparezcan en el olvido.


