Mineral de la Reforma, Hidalgo.- Impulsadas por los vientos del océano Pacífico, las embarcaciones de la histórica ruta “La Nao de China” forjaron una de las redes de intercambio más fructíferas entre 1565 y 1815. Así lo expuso Raúl Rodarte García, investigador del Área Académica de Ciencias Políticas y Administración Pública, durante su participación en la 39 Feria Universitaria del Libro (FUL), organizada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
Al impartir la conferencia México, Filipinas y China, una historia comercial, el académico detalló que estos navíos transportaban especias, semillas, maderas, textiles y artesanías. La ruta principal zarpaba desde Manila, considerada el epicentro asiático, hasta llegar a Acapulco, para posteriormente retornar y distribuir los productos americanos en territorio chino.
Si bien esta dinámica marítima concluyó en 1815, su mayor impacto fue la profunda convergencia entre tres culturas que perdura hasta nuestros días. Como conclusión, Rodarte García enfatizó que comprender las redes que permitieron consolidar a México como una zona estratégica para el comercio global, exige una mirada interdisciplinaria que fusione la geografía, la historia y la política.


