- Especialistas analizaron el vínculo entre creación artística, memoria y garantías fundamentales
La Galería Metropolitana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) clausuró la exposición colectiva Estados de confinamiento. El arte relacional de Luis Manuel Otero Alcántara, con un conversatorio sobre práctica artística, censura, defensa de la dignidad y recuerdo colectivo.
La actividad reunió a las doctoras Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión de esta casa de estudios, Johanna Cilano Peláez, investigadora de Amnistía Internacional; al cineasta Hugo Pérez y al propio Otero Alcántara, quien participó a distancia.
En su intervención el artista informó que logró conservar más de cuatro mil piezas elaboradas sobre soportes precarios durante su estancia en prisión. Consideró que la preservación del acervo da cuenta de la capacidad de hacer para resistir los intentos de silenciamiento y aislamiento.
El creador cubano sostuvo que su trabajo nace de la lealtad hacia las personas de su barrio y expresó su decisión de continuar su producción con honestidad y libertad, pese a las condiciones de reclusión.
La muestra reunió trabajos como la serie escultórica El peso de los héroes, autorretratos efectuada en reclusión y trabajos de otros 11 autores de Cuba y la diáspora. El proyecto examinó las respuestas de la actividad creadora contemporánea ante distintas maneras de control, exclusión e invisibilización. Para él la supervivencia de este archivo significa la victoria del espíritu crítico sobre cualquier intento de sofocar la imaginación.
En tanto, la doctora Arce Padrón abordó el alcance social del arte relacional y la forma en que el cuerpo, la calle y los objetos culturales pueden convertirse en testimonios ante las restricciones a la expresión.
“El espacio público no es algo dado; hay que construirlo y defenderlo todos los días”, subrayó. Agregó que las prácticas artísticas pueden contrarrestar el confinamiento, propiciar el encuentro y fortalecer los lazos comunitarios.
Cilano Peláez analizó la dimensión humana del proyecto y la fuerza de las obras para despertar empatía ante la vulneración de las libertades. Recordó que la declaración de Otero Alcántara como preso de conciencia motivó el envío de más de 26 mil cartas de distintos países, algunas acompañadas por poemas y dibujos.
La investigadora destacó que una pintura, un poema o un relato pueden acercar al público a experiencias que los análisis políticos o jurídicos no siempre logran transmitir. También enfatizó que la dignidad constituye un derecho que no depende de ideologías, gobiernos o nacionalidades.
Por su parte, Hugo Pérez presentó un material audiovisual preparado para la conclusión de la muestra y la lectura de textos y voces de personas cercanas al autor. Su documental Solo sé soñar aborda las manifestaciones culturales independientes como vías para disputar los relatos oficiales y preservar los registros.
El cineasta expuso que la inventiva de los integrantes del Movimiento San Isidro y de una generación de jóvenes creadores permitió abrir una conversación internacional desde la poesía, la expresión artística visual y otras formas de invención. “Documentar esta historia es fundamental para evitar que su vivencia sea borrada”, afirmó el realizador.
Así se vivió el cierre de un conjunto de eventos en torno a la relación entre arte, esfera pública, censura y libertades fundamentales. El montaje mostró el papel de la producción cultural en la preservación de experiencias y en la construcción de relaciones frente al encierro físico o simbólico.


