- Unos 900.000 palestinos padecen inseguridad alimentaria en ese territorio palestino ocupado, mientras Gaza afronta el deterioro de sus sistemas de agua y saneamiento ante la llegada del invierno.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) se verá obligado a reducir a la mitad el número de personas que reciben asistencia alimentaria en Cisjordania debido a la falta de fondos, en un momento en que las necesidades se han más que duplicado desde 2023.
A partir de este mes, la agencia de la ONU reducirá de 400.000 a 200.000 el número de personas vulnerables que reciben ayuda, mientras cerca de 900.000 palestinos, aproximadamente una cuarta parte de la población de Cisjordania, padecen inseguridad alimentaria.
La situación contrasta con la existente antes de la escalada de octubre de 2023, cuando el porcentaje de personas afectadas por la inseguridad alimentaria era del 11%.
«En un momento en el que el PMA debería ampliar su asistencia para llegar a más personas, nos vemos obligados a tomar decisiones difíciles», lamentó el director de la agencia para Palestina, Shaun Hughes.
Desde octubre de 2023, la intensificación de la violencia de los colonos, las prolongadas operaciones militares israelíes, las severas restricciones a la circulación, las demoliciones y el desplazamiento generalizado han deteriorado los medios de vida de la población palestina.
A ello se suma una profunda crisis económica. El desempleo ha aumentado hasta alcanzar el 30%, más del doble que en 2023, mientras el 76% de los hogares ha sufrido una reducción significativa de sus ingresos, según el último análisis trimestral del PMA.
Los elevados precios de los alimentos y el combustible, entre los más altos de Oriente Medio, están obligando a muchas familias a vender sus bienes y a reducir tanto la cantidad como la calidad de los alimentos que consumen.
El PMA advirtió de que la falta de financiación también está afectando sus operaciones en Gaza, donde presta asistencia a 1,5 millones de personas. La agencia necesita 386 millones de dólares adicionales durante los próximos seis meses para atender a unos dos millones de personas con inseguridad alimentaria en Gaza y Cisjordania.
Agua contaminada y riesgo de enfermedades
Mientras tanto, la situación humanitaria en Gaza continúa siendo «brutal y volátil», según el PMA. Los ataques aéreos y bombardeos se han intensificado en los últimos días y han dañado almacenes de la organización.
Dos tercios de la población gazatí sigue enfrentándose a niveles de hambre de emergencia y hasta el 90% podría sufrir altos niveles de inseguridad alimentaria aguda antes de final de año si no llega ayuda adicional.
A la crisis alimentaria se suman graves problemas de agua, saneamiento y salud pública.
La representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los territorios palestinos ocupados, Reinhilde Van De Weerdt, alertó de un fuerte aumento de la contaminación microbiológica del agua.
Entre enero y agosto de este año se analizaron más de 6700 muestras. La proporción de muestras contaminadas pasó de menos del 6% en enero a más del 18% en agosto.
Al mismo tiempo, los casos de diarrea acuosa aguda casi se duplicaron.
«Las aguas residuales, los desechos y el agua contaminada no permanecen donde están», advirtió Van De Weerdt. «Se extienden a los espacios donde las personas duermen, cocinan y cuidan de sus hijos».
La situación se ve agravada por el colapso de los sistemas de saneamiento y la acumulación de basura. Cada día, más de 150.000 metros cúbicos de aguas residuales sin tratar son vertidos al medio ambiente, lo que aumenta el riesgo de enfermedades y contaminación.
La mayoría de la población de Gaza continúa viviendo en lugares superpoblados y en frágiles tiendas de campaña. Muchas de ellas están situadas junto al mar y podrían quedar expuestas a inundaciones con la llegada de las lluvias.
Una carrera contrarreloj antes del invierno
La ONU considera que prepararse para la temporada de lluvias es ahora una prioridad urgente.
El coordinador especial adjunto de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio y coordinador humanitario, Ramiz Alakbarov, inició este lunes una visita de tres días a Gaza.
Durante su recorrido visitó un hospital de campaña en Ciudad de Gaza y un asentamiento improvisado para desplazados en Jan Yunis que corre un alto riesgo de inundación cuando comiencen las lluvias.
También visitó una planta desalinizadora en Deir al Balah que podría resultar difícil de acceder debido a la acumulación de agua.
Alakbarov pidió a los donantes que aumenten su apoyo y solicitó a las autoridades israelíes que alivien las restricciones que dificultan las operaciones humanitarias.
Las agencias necesitan más tiendas de campaña, equipos, piezas de repuesto y aceite para maquinaria, materiales esenciales para proteger a la población de las inundaciones, la hipotermia y las enfermedades durante el invierno.
La OMS insistió en que, pese a algunos avances en la prestación de servicios sanitarios, el sistema de salud de Gaza sigue sin estar preparado para afrontar un aumento de enfermedades durante la temporada invernal.
La agencia destacó además la situación de miles de personas amputadas. Unas 6600 requieren atención prolongada y, aunque las prótesis no han podido entrar en Gaza desde mayo de 2024, solo el 12% de las 4600 personas que perdieron extremidades desde octubre de 2023 había recibido una prótesis hasta julio de este año.
Para evitar que el próximo invierno repita las dramáticas consecuencias de los anteriores, las agencias de la ONU reclaman una entrada rápida y sin obstáculos de medicamentos, suministros médicos, materiales de laboratorio, prótesis y equipos esenciales.
«Ahora no es el momento de apartar la mirada», advirtió el PMA, ante el temor de que la atención internacional se aleje de Palestina mientras las necesidades humanitarias continúan siendo tan elevadas como nunca.
FUENTE: ONU


