- Especialistas llamaron a eliminar las barreras materiales, colectivas y simbólicas
- Las voces de quienes viven estas realidades son indispensables para orientar las decisiones institucionales
Con el propósito de identificar y erradicar las barreras físicas, sociales y culturales que enfrentan las personas con discapacidad, la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)llevó a cabo la Semana de la Inclusión, la Discapacidad y la Accesibilidad 2026.
Organizada por la Coordinación de Educación Continua e Inclusión, la iniciativa reunió mesas de diálogo, conferencias, actividades de deporte adaptado y la Feria de la Inclusión, con el fin de sensibilizar al entorno universitario acerca del valor de la diversidad en la vida académica.
Además de difundir información, el programa propició el análisis sobre la creación de entornos donde toda la población intervenga en igualdad de circunstancias.
En el conversatorio participaron el maestro Iván Maceda Mejías, encargado del Espacio de Encuentro del Proyecto Académico Interdisciplinario Universidad Incluyente y Accesible (PUIA) de esa sede; Juan Carlos Saavedra, fundador de Teatro Ciego MX; Erika Bernal, actriz de dicha compañía; Eduardo Domínguez, director y actor de Seña y Verbo, y Antonio Zacruz, intérprete de LSM y productor de la agrupación.
En entrevista, abordaron los desafíos que supone construir una colectividad plural, capaz de comprender las diferencias y garantizar el ingreso equitativo a sus entornos, servicios y actividades.
El integrante del PUIA explicó que este esfuerzo responde a las Políticas Operativas de Inclusión y Accesibilidad de la UAM, las cuales conciben esta condición como consecuencia de un entorno excluyente y no como una limitación individual.
El académico sostuvo que la inclusión va más allá de instalar rampas, ofrecer audiodescripción o contar con interpretación en Lengua de Señas Mexicana (LSM). También exige erradicar prejuicios, fortalecer la independencia y asegurar el ejercicio de los derechos.
Desde el ámbito artístico, Juan Carlos Saavedra y Erika Bernal expusieron cómo el arte permite comunicar experiencias, cuestionar estereotipos y abrir foros de encuentro. Sus montajes muestran que una condición física, sensorial o intelectual no restringe la creación, sino que aporta otras posibilidades de percibir y expresar la realidad.
Eduardo Domínguez y Antonio Zacruz centraron sus intervenciones en la necesidad de valorar las particularidades humanas antes que las etiquetas. Indicaron que la LSM es un idioma con identidad propia y destacaron la importancia de impulsar medidas para que la población sorda ejerza sus garantías individuales en los ámbitos educativo, cultural y social.
Maceda Mejías agregó que una institución comprometida con la pluralidad debe incorporar las voces de quienes viven estas realidades en la toma de decisiones. A su juicio, la autonomía y la libertad para elegir constituyen garantías esenciales de la participación.
Al concluir la actividad, Sandra Patricia Reyes Enríquez, estudiante de Enfermería de la Universidad Nacional Autónoma de México y egresada de la formación de intérpretes de lengua de señas impartida en la Unidad Xochimilco, llamó a fortalecer la empatía y el respeto a las múltiples realidades de la colectividad.
Las reflexiones compartidas subrayaron que impulsar una universidad abierta a distintas formas de habitar y experimentar el mundo exige convertir el respeto, la equidad y la supresión de obstáculos en prácticas cotidianas que protejan los derechos de todas y todos.


