- El volumen de Iliana Vargas reúne ocho cuentos sobre mutaciones, pérdida y desarraigo
- Las historias cuestionan los límites de lo humano y las relaciones entre especies
Publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dentro de la colección Molinos de Viento, el libro Noventa millones de soles, de Iliana Vargas propone escenarios donde la vida cotidiana pierde estabilidad ante criaturas biohackeadas, paisajes postapocalípticos y cuerpos sometidos a transformaciones inesperadas.
Con recursos de la narrativa fantástica, la escritora plantea porvenires cercanos atravesados por la crisis ambiental, las tensiones políticas y la alteración de los lazos sociales. Estas condiciones desplazan las certezas de sus personajes y abren preguntas sobre la adaptación, la identidad y la pertenencia.
La narradora explicó que la metamorfosis articula el conjunto. En cada relato, lo conocido se altera, los organismos enfrentan mutaciones constantes y surgen vínculos entre formas de vida que cuestionan las categorías heredadas y las concepciones sobre la humanidad.
“El mundo como lo conocíamos se está erosionando de forma evidente”, afirmó. A partir de esa inquietud, la ficción permite observar las consecuencias de un presente en deterioro y construir distintas rutas para afrontar aquello que viene.
“Me interesa imaginar cómo las estructuras cambian en otros niveles y cómo esas variaciones se conectan con otros seres vivos, generando nuevas dinámicas de interacción y la capacidad de respuesta en contextos imprevisibles”, señaló.
La memoria, el duelo y el desprendimiento aportan una dimensión íntima a las tramas. Tales elementos muestran la reacción de quienes protagonizan estos universos ante la desaparición de sus referencias afectivas, territoriales o comunitarias.
La obra se presentó en la Galería Metropolitana de la UAM, en una actividad asociada con la muestra Erosión y resonancia, de Juanjosé Rivas.
Para la autora, la escritura trasciende los ámbitos convencionales de lectura. “El texto puede habitar otros terrenos y dialogar con múltiples lenguajes”, puntualizó.
El resultado ofrece una exploración sensible sobre los efectos de una época marcada por el desgaste y la búsqueda de conexiones capaces de sostener la experiencia común.


