Libro «Seguridad Nacional» replantea cómo definir al crimen organizado: no es banda, no es guerrilla, es oclocracia criminal

Cultura
  • En comentarios a la vi obra de Eduardo Vázquez Rossain, especialistas señalaron que México sigue pensando la seguridad con un viejo esquema centrado en la soberanía, cuando hoy enfrenta organizaciones violentas con presencia internacional y control de facto en territorios; proponen redefinir la amenaza para crear estructuras jurídicas acordes

El libro Seguridad Nacional, de Eduardo Vázquez Rossain, hace un esfuerzo por identificar las nuevas amenazas que enfrentan México y el mundo y por trazar rutas de cooperación internacional en un momento de transformación hacia un nuevo orden mundial, destacó Ana Maria Salazar, comentarista durante su presentación.

La obra llega en un momento clave, cuando México debe definir dónde cabe frente a iniciativas como el Escudo de las Américas —al que, se informó, ya se han sumado 19 países latinoamericanos en acuerdo con Estados Unidos para mayor cooperación militar— en medio de tensiones políticas bilaterales.

Uno de los principales aportes del libro, se señaló, es que detalla esas otras amenazas y establece cómo deberían ser las estructuras de cooperación que no siempre se hablan públicamente, evidenciando las debilidades institucionales frente a una realidad donde la capacidad de cooperación podría estar en entredicho por razones políticas, pese a la gravedad de los retos para México, Estados Unidos, las Américas y Europa.

¿Qué son los cárteles? El problema de la indefinición jurídica

Si se van a enfrentar amenazas que pueden poner en riesgo hasta la gobernabilidad del país, hay que tener claridad de cómo definirlas, se advirtió.

Vázquez Rossain identifica en su obra a los grupos del crimen organizado mexicano como algunos de los más violentos del planeta, que ejercen una violencia que no es aleatoria y actúan como autoridades de facto en regiones donde el Estado es débil o inexistente. En esas zonas, las reglas legales son reemplazadas por códigos impuestos por criminales que deciden sobre la vida económica, política y social.

“Somos un sistema en el que organizaciones delictivas actúan como autoridades de facto”, es la definición que se puso sobre la mesa.

El debate central es jurídico: ¿Son grupos guerrilleros? ¿Son terroristas? No en la forma en que la comunidad internacional los ha definido, pero tampoco son bandas que controlan dos o tres cuadras. Tienen presencia e impacto internacional.

Se recordó que, según el Armed Conflict Location and Event Data, ACLED, el 34% de la población mexicana está expuesta al octavo conflicto más letal del mundo.

“Me preguntó un secretario de Defensa: ¿Consideras a las organizaciones de narcotráfico como una amenaza a la seguridad nacional? Le dije: depende, sí lo son, no todas, el problema es que la estructura jurídica del país los trata como un problema de seguridad pública”, se relató. “Ese es inherentemente el problema: indefinida la amenaza”.

Si no existe la estructura jurídica que permita enfrentar esa amenaza dentro del Estado de Derecho, se advirtió, se fracasa o se termina en una guerra clandestina. En ese contexto se mencionó que, dependiendo del análisis, hasta el 40% del territorio nacional estaría bajo influencia criminal.

Frente a ello, el autor propone conceptos como insurgencia criminal y oclocracia criminal —el gobierno de la muchedumbre o, en este caso, el gobierno del crimen— para entender el fenómeno y reconocer que las estructuras actuales no son las más adecuadas, no por falta de talento o experiencia en la comunidad de inteligencia, sino por falta de visión a largo plazo sobre cuáles son las amenazas y cómo priorizarlas.

Un libro que no critica, propone y reconoce

Otro aporte destacado es el tono de la obra. A diferencia de libros recientes sobre seguridad que son muy críticos de lo que se hizo en el pasado y de lo que se propone hoy, Vázquez Rossain evita esa ruta.

“Hay que reconocerlo porque lo que hace es reconocer a las personas que han sido parte de esta comunidad”, se dijo. El problema, se subrayó, es falta de capacidad, de recursos, pero sobre todo improvisación y falta de visión.

La obra también busca informar más allá de la comunidad de expertos. Fue calificada como un texto que debería ser libro de texto para licenciaturas en política y seguridad, porque habla de lo que pocas veces se habla en el país: el espionaje ruso, cubano, lo que es vivir entre espías.

Se recordó que durante años la sociedad mexicana conocía más el trabajo de la CIA y de los comandos especiales estadounidenses que lo que hacía el CISEN o la comunidad de inteligencia mexicana. El libro, por ello, funciona como una reintroducción a qué es la comunidad de inteligencia y de seguridad nacional y como un reconocimiento a sus sacrificios, a sus héroes anónimos.

“Si no se sabe lo que hacen, ¿cómo vas a reconocer los sacrificios que se hicieron a través de los años en defensa del país?”, concluyó la comentarista, al felicitar al autor por publicar la obra en el momento preciso.