Juventudes sin discriminación: condición indispensable para una ciudad con igualdad y derechos

Metrópoli

En el marco del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora cada 12 de agosto, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) hace un llamado a reconocer a las juventudes como personas sujetas de derechos, con capacidad de agencia y protagonistas de las transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales de nuestra sociedad.

A más de dos décadas de la declaración de este día internacional, persisten desafíos que limitan el ejercicio pleno de los derechos de las personas jóvenes. La propia agenda internacional sobre juventudes ha identificado como ámbitos prioritarios la educación, el empleo, la salud, la pobreza, la igualdad de oportunidades y la participación plena y efectiva de las juventudes en la vida social y en la toma de decisiones.

Hablar de juventudes implica superar las miradas adultocéntricas que las colocan únicamente como población beneficiaria de políticas públicas o como una etapa de transición hacia la vida adulta. Las personas jóvenes son titulares de derechos en el presente y deben participar de manera efectiva en las decisiones que afectan sus vidas y sus comunidades.

Esta participación debe ser sustantiva y no únicamente simbólica. Escuchar a las juventudes implica generar mecanismos para que sus opiniones sean consideradas en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas, particularmente aquellas relacionadas con educación, empleo, salud, vivienda, movilidad, cultura, participación política, acceso a la justicia y desarrollo comunitario.

En la Ciudad de México, este reconocimiento adquiere especial relevancia. De acuerdo con información basada en el Censo de Población y Vivienda 2020, en la capital habitan más de 2.1 millones de personas de entre 15 y 29 años, quienes representan alrededor del 23% de la población de la ciudad.

Por ello, las juventudes no pueden ser consideradas únicamente como el futuro de la ciudad: son parte fundamental de su presente y de las decisiones que determinan su futuro.

La discriminación por edad y por condición de juventud puede expresarse mediante prejuicios, estereotipos, exclusiones y restricciones que cuestionan las capacidades, opiniones o decisiones de las personas jóvenes. Estas prácticas pueden presentarse en los ámbitos educativo, laboral, familiar, comunitario, institucional y digital.

La Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México (EDIS 2021), elaborada por el COPRED, muestra que entre las explicaciones que la población identifica sobre la discriminación se encuentran referencias a la edad y a estereotipos relacionados con las personas jóvenes. En particular, entre las respuestas sobre las razones por las que la discriminación habría aumentado aparecen expresiones estereotipadas que califican a las juventudes como “irrespetuosas”, lo que evidencia la persistencia de prejuicios asociados a la edad.

La discriminación hacia las juventudes tampoco ocurre de manera aislada. La edad puede entrecruzarse con otras condiciones e identidades, generando experiencias diferenciadas de exclusión. Una persona joven puede enfrentar mayores obstáculos cuando, además, pertenece a un pueblo indígena o afrodescendiente, vive en condiciones de pobreza, tiene una discapacidad, es una persona LGBTIQ+, es migrante, tiene determinada apariencia, vive con alguna condición de salud o ejerce labores de cuidado, entre otras circunstancias.

Uno de los principales desafíos para las juventudes se encuentra en su incorporación al mercado laboral en condiciones dignas y con acceso efectivo a derechos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el primer trimestre de 2024 había en México alrededor de 31 millones de personas jóvenes de 15 a 29 años, equivalentes al 23.8% de la población nacional. En ese periodo, 81 de cada 100 personas jóvenes ocupadas trabajaban de manera subordinada y asalariada.

La situación laboral continúa marcada por importantes niveles de informalidad. Para 2025, el INEGI reportó una tasa de informalidad laboral de 58.8% entre las personas de 15 a 29 años, superior a la tasa registrada para el conjunto de la población de 15 años y más, que fue de 54.3%. Asimismo, la tasa de desocupación entre las personas jóvenes alcanzó 4.8%, frente a 2.5% para la población general.

La informalidad laboral no representa únicamente una condición relacionada con el tipo de empleo: también puede significar menor acceso a seguridad social, atención médica, prestaciones, estabilidad laboral y mecanismos de protección frente a accidentes o enfermedades.

La incorporación de las juventudes al mundo laboral no puede reducirse a la generación de empleos. Es indispensable garantizar trabajo digno, remuneraciones justas, seguridad social, protección laboral y condiciones que permitan conciliar el empleo con la educación, la vida familiar y el desarrollo personal.

Asimismo, las barreras para acceder al empleo pueden comenzar incluso antes de la contratación: la exigencia de experiencia laboral previa, las brechas entre la formación académica y las demandas del mercado, la concentración territorial de oportunidades y los prejuicios relacionados con la edad, la apariencia, la forma de vestir, el género, el origen social o las capacidades pueden limitar el acceso y permanencia de las juventudes en espacios laborales.

El COPRED considera fundamental que las instituciones públicas, el sector privado, las comunidades educativas y la sociedad en su conjunto contribuyan a eliminar los prejuicios que cuestionan la capacidad de las personas jóvenes para participar, decidir y transformar su entorno.

La participación juvenil debe estar acompañada de condiciones materiales que hagan posible el ejercicio de derechos. No puede hablarse de autonomía si existen barreras para acceder a la educación; de participación efectiva si no existen condiciones para ejercerla; ni de igualdad de oportunidades cuando el origen social, el género, la discapacidad, la apariencia, la identidad o la condición económica determinan quién puede acceder a un empleo digno, a la salud o a otros derechos fundamentales.

En el Día Internacional de la Juventud, el COPRED reafirma su compromiso con la construcción de una Ciudad de México donde ser joven no sea motivo de discriminación, donde todas las juventudes puedan ejercer plenamente sus derechos y donde sus voces sean escuchadas, reconocidas y tomadas en cuenta en las decisiones que construyen el presente y el futuro de la ciudad.