“Vas a venir, Claudia…”
Urbano Barrera
La continuidad ideológica entre el proyecto de la 4T ‘primer piso’ y ‘segundo piso’ es demagogia pura.
Al inicio de su sexenio Andrés Manuel López Obrador afirmó que no usaría vuelos privados.
Dijo que las aeronaves de la Marina y el Ejercito Mexicano serían para asuntos esenciales, urgentes y emergencias.
También se comprometió a vigilar que la flota aérea de la Fiscalía General de la República se usara en tareas de combate al crimen organizado.
AMLO era cliente frecuente de aerolíneas comerciales y llamaba la atención verlo siempre acompañado de César Yáñez, hoy subsecretario de Gobernación y quien los siguió por décadas.
Conforme avanzó el tiempo y, por los múltiples reproches de la sociedad, que lo encaraba en pleno vuelo, al salir o llegar a los aeropuertos debido a los pendientes en su gobierno y la polarización provocada, hizo lo que tanto criticó de sus antecesores.
El expresidente volvió la vista a la Secretaria de Marina, a la Defensa Nacional y hasta la FGR.
En forma constante, se le veía llegar a los estados de la República en vuelos privados, con toda comodidad y dando continuidad a las políticas neoliberales. Lo mismo que su ‘hermano’, Adán Augusto López.
Claro, también se deba sus escapadas en naves oficiales a encuentros con gente y personajes no muy gratos para la sociedad y la ley.
Desde el 19 de enero de 2019 faltó a su palabra. El día 18 se encontraba en Aguascalientes en una gira de trabajo y al enterarse de la explosión por gasolina en un pozo clandestino en Tlahuelilpan, Hidalgo, echó mano de una aeronave oficial.
Salió de Aguascalientes a las 23:00 horas y a la 01:00 horas ya estaba coordinando los trabajos de emergencia en Hidalgo, aunque dijo que viajo por carretera. Tendría que ser a más de 400 kilómetros por hora.
También dijo que no saldría al extranjero, sin embargo se ausentó de México ocho veces para visitar nueve países.
Se enfocó a Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice y Cuba (mayo de 2022) donde atendió temas de migración y cooperación.
En otras salidas llegó a Colombia y Chile (septiembre de 2023) para reunirse con los presidentes Gustavo Petro y Gabriel Boric, además de participar en el homenaje a Salvador Allende.
Lo más dramático y ‘contra su voluntad’, según él, entró y salió de Estados Unidos cada que fue requerido. En todos los viajes su discurso antiimperialista desapareció.
Lo mismo fue en 2020 cuando se reunión con Donald Trump, que en 2021 en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU o en julio de 2022 al encontrarse con Joe Biden.
AMLO, habló y habló del imperio, vociferó, pero apenas le chasquearon los dedos y estuvo presto y sumiso.
Ahora, en el segundo piso de la 4T, solo bastó que Trump dijera en forma sutil-amenazante: “¿Vas a venir, Claudia?” para que se pusiera a temblar y conseguir vuelos para ir hasta de madrugada al cierre del Mundial de Futbol 2026. “Fiesta de Trump”.
Se le olvidó el discurso nacionalista de que: ¡A México se le respeta! ¡Defenderé la soberanía! ¡No somos piñata de nadie! ¡No se reciben órdenes del extranjero!…
Como se le complicó la situación y aterrada, habló con el general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, para que le facilitara un jet militar.
Claudia si llegó a los Estados Unidos y regresó a tiempo para su propagandística conferencia palaciega del lunes en México.
Perfecto, los impuestos del ‘pueblo bueno’ lucieron en el palco de honor donde departió con el odiado Rey de España, Felipe VI; Gianni Infantino de la FIFA; Mike Carney, primer ministro de Canadá y el ‘Jefe’ Trump.
A nivel de cancha entregó el Balón de Oro al medio campista español ‘Rodri’, consoló a Leo Messi y se alienó a fiesta… Pura diplomacia de alto nivel.
Se vio cortés y valiente, enérgica ante la persecución y las vejaciones a migrantes en Estados Unidos, contestataria hacia los aranceles y la crítica por la violación a la soberanía en el caso ‘Mayo’ Zambada, entre otros muchos temas más…
Ni que decir, de que hay principios, hay principios. Total, a la inmortalidad como en el caso “Comes y te vas”, ahora lo ‘chic’ es: ¿Vas a venir, Claudia?…


