ZONA CERO: Llamados desde Palacio Nacional sin eco

Javier Divany Bárcenas

¿Regaño, advertencia o espaldarazo? Sin duda que los rostros del presidente  Andrés Manuel López Obrador y la directora de Notimex Sanjuana Martínez Montemayor no se ven muy cordiales en la foto que se tomaron después del encuentro que tuvieron el pasado martes en Palacio Nacional, para hablar sobre el conflicto de Notimex.

Durante casi un año varios llamados hizo el presidente a Sanjuana para que resuelva la huelga de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano y a 330 días (casi once meses) la señora directora finalmente se dignó acudir a Palacio Nacional para escuchar el llamado de su patrón quien ha pedido solución para Notimex.

Pese a que no se conocieron los temas de la conversación entre Andrés Manuel y Sanjuana Martínez, sus rostros no parecen mostrar una gran relación de trabajo, como lo cantó Sanjuana quien dijo en su cuenta de Twitter que tuvieron “una estupenda reunión de trabajo”. Incluso el jefe del Ejecutivo ya había mostrado molestia con anterioridad al ver que este conflicto crecía.

Al siguiente día el tabasqueño, en su conferencia mañanera volvió a decir por enésima ocasión que será Jesús Ramírez, vocero de la presidencia, y Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, quienes deben resolverlo, después que el jefe de prensa de presidencia supere del contagio de COVID-19. O sea, que si Jesús no sale de la pandemia, ya se fregaron los trabajadores.

En si nadie le hace caso a AMLO, porque también le había encargado a la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que diera fin a la huelga, por alguna maldición tampoco quisieron enfrentarse a Sanjuana, porque ha tenido problemas tanto con funcionarios chicos y grandes, ante su experta para encarar todo tipo de demandas legales, laborales, políticas, económicos, sociales e incluso hasta maritales.

Para los empleados del Sindicato Único de Trabajadores de Notimex (Sutnotimex) esta promesa (de AMLO para que se arregle el conflicto) vuelve a ser solo demagogia, palabrería y no tendrán eco, porque ni Sanjuana, ni Luisa María Alcalde y mucho menos Jesús harán lo que mandató el Presidente.

López Obrador ordenó a Sanjuana diálogo, situación que ella no ha querido hacer, porque no acepta reinstalar a los despedidos, tampoco quiere respetar el Contrato Colectivo de Trabajo, temas que no quiere negociar, pese a los despedidos injustificados.

Muestra de su actitud arrogante, Sanjuana no se ha presentado a ninguna de las reuniones de negociación, doblegó a los integrantes de la Junta de Gobierno y evitó que la sancionarán, mismos que debieron resolver la huelga; además, trascendió que en dos ocasiones que acudió a la Secretaria del Trabajo y tras no estar de acuerdo con Luisa María Alcalde le azotó la puerta. ¡Imagínense! el tamaño de alacrán que se echan a la espalda quienes la enfrentan.

Recibir a Sanjuana en Palacio Nacional es una injusticia del Presidente, toda vez que integrantes del SutNotimex, representados por Adriana Urrea han buscado en varias ocasiones ser recibidos por Andrés Manuel para exponer el tema y el Ejecutivo se ha negado. Pese a que Sanjuana ha mentido todo el tiempo al mandatario.

Andrés Manuel debe tener información en sus manos de que Sanjuana corrió a 250 trabajadores, para luego contratar a 200 y utilizarlos de esquiroles, para manejarlos a su manera con contratos baratos y luego engañarlos, amenazarlos y hasta correrlos.

¿Por qué AMLO no quiere recibir a los trabajadores de Notimex para escucharlos? ¿A qué le teme, a conocer la verdad y saber a quién puso al frente y no aceptar su error? A lo largo de 330 días Sanjuana se ha ocultado y no ha encarado este problema y sólo se comporta como una aniquiladora de la Agencia del Estado.

Tras la reunión de Andrés y su fiel escudera Sanjuana, ante lo que pareciera otro falso llamado del Presidente para resolver el problema, Adriana Urrea, secretaría general del Sutnotimex hace un llamado para que el Ejecutivo los reciba y los escuche, para terminar con esta huelga.

Además recordó que los casos se están ganado en los tribunales, donde se ordenará la reinstalación de los trabajadores, porque a un año de haber estallado la huelga padecen situaciones económicos graves, riesgos de salud por enfrentar la pandemia en las calles a lo largo de cuatro campamentos, lo que pone en riesgo sus vidas. El llamado que hacen los trabajadores es a la reflexión y a humanizarse ante la situación que vive el país.