¿Ya leíste estos clásicos de Alejandra Pizarnik y Osamu Dazai?

Cultura

La naturaleza del deseo Carla Guelfenbein

Dos personas crean una relación pasional a distancia, sostenida entre cartas, llamadas y esporádicas citas en diferentes países. Guelfenbein recorre sin tapujos el deseo carnal, además de las aristas de ambos personajes. De esta manera, nos revela el poder de las ilusiones y de las historias que nos inventamos para poder seguir viviendo, aún cuando el costo sea ser arrasados por ellas.

Handy Cat Laundry Bag: bolsa de lavado. Una tierna solución para no perder los pares de tus calcetines. Esta bolsa en forma de gatito te ayudará a ordenar tu ropa o a proteger tus prendas delicadas al meterlas en la lavadora. Está hecha de poliéster, cuenta con asa para cargarla y cierre para evitar que el contenido salga durante el lavado.

Indigno de ser humano, de Osamu Dazai. Clásico japonés, publicado en 1948. Dazai nos cuenta en un estilo llano el derrumbe de Yozo, un joven de provincia que acaba cayendo en el alcoholismo y la adicción a la morfina, incapaz de mantener una relación con ningún ser humano, sin embargo en el relato de una de las mujeres con la que convivió, lo desmitifica. Dura, sin concesiones, el autor mezcla muchas de sus vivencias para crear al protagonista.

Alfred Hitchcock

Libreta edición especial

Escribe los versos más oscuros, boceta todo lo que salga de tu imaginación o convierte esta libreta en tu diario o bitácora. En la portada tiene una ilustración de Alfred Hitchcock realizada por Gabriel Pacheco y las guardas en su interior revelan ilustraciones de pájaros. Además, tiene bolsillo interior, cinta marca páginas y cierre elástico.

Diarios, de Alejandra Pizarnik. Resguardados en la Universidad de Princeton, los diarios de la poeta argentina nos dan luz sobre lo que sentía, lo que le dolía, lo que le apasionaba, hasta su trágica muerte con apenas 36 años. Podemos ver los saltos en el tiempo mientras escribía poesía y prosa, además de su correspondencia con otros poetas y escritores.

Buddha Planter: maceta. Crea un espacio más zen en tu trabajo u oficina con esta maceta inspirada en las estatuas de cabezas de Budas que proliferan en la India, en ella podrás colocar la planta que más te guste y darle armonía y vida a tu decoración. Está hecha de cerámica resistente, cuenta con orificio para drenado de agua.