Los hechos recientes donde ciudadanos buscan hacer justicia por su propia mano, evidencian la ausencia de Estado de Derecho y la desesperación de una población harta de la inseguridad y con desconfianza hacia las autoridades encargadas de la seguridad y la procuración de justicia, señaló Adriana Díaz Contreras, integrante de la Dirección Nacional Extraordinaria (DNE) del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Destacó que es ampliamente conocida la golpiza que varias personas le dieron a un individuo que pretendía asaltarlos en una combi de pasajeros en Texcoco, Estado de México, así como  la balacera en un autobús de pasajeros motivada por la intención de defensa en contra de asaltantes. Estas acciones, advirtió, se han traducido en altos niveles de violencia que derivan en los linchamientos de personas consideradas responsables de robos o secuestros, en diferentes puntos del país.

Tras manifestar su preocupación por estos sucesos, la dirigente perredista subrayó que no es un fenómeno nuevo y recordó que en mayo de 2019, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer un informe especial que daba cuenta de un aumento de los linchamientos al pasar de 43 casos en 2015 a 67 casos en los primeros cinco meses de 2019.

Díaz Contreras indicó que fenómenos como los ya referidos, son resultado de la falta de autoridad hacia los grupos delincuenciales y de la impunidad en que quedan el 97% de los delitos que cometen, situación que ha generado un sentimiento de indefensión entre la ciudadanía, que la lleva a la peligrosa conclusión de que la justicia por propia mano es la única forma de sobrevivencia, de defensa de la vida y de su patrimonio familiar.

Por tal razón, Díaz Contreras urgió a una actuación rápida y efectiva de las corporaciones de seguridad pública y procuración de justicia en todo el país, frente a los reclamos de protección de los ciudadanos, pues solo con la aplicación de la ley en contra de los delincuentes se podrán frenar sus actos en contra de la población y ésta podrá recobrar la confianza perdida en sus autoridades.

Tras recalcar que la golpiza propinada al asaltante y la balacera en el autobús, son actos de la ciudadanía totalmente contrarios a la política de abrazos y no balazos, que el gobierno federal ha querido aplicar ante las organizaciones delincuenciales, alertó de que no haber una acción pronta y expedita por parte del gobierno, se podría producir una ola de violencia de alcances impredecibles.

“La ciudadanía ya está cansada de la violencia, de sentirse insegura, y por esa razón ha empezado a tomar la justicia en sus propias manos. De esta manera  le está exigiendo al Estado Mexicano que combata la delincuencia. Si el sistema de seguridad pública y el de justicia no actúan pronto y con eficacia, podría generarse una ola de reacciones ciudadanas contra los delincuentes, cuyo nivel de violencia es impredecible”, concluyó