Principal Deporte Unidos por la vida y los sueños olímpicos

Unidos por la vida y los sueños olímpicos

63
Compartir

Los Leoncitos le ganaron a Malasya en el cuarto partido correspondiente a la fase de grupos y consiguieron el pase a cuartos de final en lo que es por ahora un camino perfecto en lo que va de los Juegos Olímpicos de la Juventud. La fecha marcó un paso más del seleccionado argentino pero también el punto de encuentro entre Lizandro Zago, capitán argentino y su padrino, Matías Paredes, jugador de Los Leones campeón olímpico en Río de Janeiro 2016 y Athlete Role Mode de Buenos Aires 2018. En realidad, Paredes viene acompañando de cerca a los chicos desde el inicio de la competencia, pero ayer la jornada sirvió de excusa para hablar de esas cosas que lo unen: la relación padrino-ahijado, pero también el olimpismo.

“Me da un poco de envidia, sana, obviamente, esto de ver que los chicos estén jugando acá en Buenos Aires, me hubiese encantado vivir unos Juegos Olímpicos de la Juventud. Pero bueno, lo disfruto desde otro lado”, dijo Paredes, dueño de la cinta de Los Leones y portador de la camiseta N° 10.

Como Athete Role Model, elegido por el Comité Olímpico Internacional, Paredes señaló que “estos Juegos son el primer paso como deportista, un sueño, en especial para los amateurs o semi profesionales. Esta experiencia los tiene que motivar para seguir trabajando. Ojalá muchos de ellos desembarquen en Los Leones, son un gran trampolín en esta carrera que están iniciando”.

A Matías y Lisandro además de la pasión por el hockey y el hecho de jugar en el mismo club (Ducilo de Berazategui) los une el lazo de padrino-ahijado. También, ambos conocen la experiencia de vivir en una Villa Olímpica. Paredes la experimentó en un pasado cercano, Zago lo está experimentando. Sobre eso que tantos atletas hablan, ellos detallaron: “Es inolvidable y muy lindo compartir vivencias con deportistas de otras culturas y países”.

Al tiempo que se prestaban para la producción de fotos de buenosaires2018, tras el partido ante Malasya que Lichu no pudo disputar por un esguince, resaltaron respecto a ese vínculo tan fuerte que tienen: “Con Mati nos llevamos muy bien, es mi padrino, pero además de eso es amigo. Nos vemos siempre, en el club, en el Cenard cuando entrenamos con los seleccionados, compartimos muchos momentos juntos”. Paredes, por su parte, describió cómo fue que llegó el padrinazgo: “Soy muy amigo del papá de Lichu (Hernán, uno de los entrenadores de Las Leoncitas en estos Juegos), iba de vacaciones con su familia y cuando nació él me eligieron como padrino. Así que lo conozco desde que nació y lo tuve en brazos. Verlo ahora jugando es increíble, lo grande que está. Verlo en este torneo me da mucha alegría, me emociona muchísimo”.

“Llegar a Los Leones sería un sueño, algo de no creer que deseo profundamente, pero hay que seguir entrenando y, dejando todo por los colores. Ser como Mati sería imposible porque él es único, es un grande”, cerró el capitán juvenil cuando se lo consultó por los deseos más inmediatos. Aunque resaltó con énfasis eso que lo desvela y que su padrino ya tiene en la vitrina, la medalla olímpica. “Estamos muy unidos, bien entrenados y muy firmes en el juego, hay que

seguir partido a partido que dejando la vida por la camiseta uno llega donde se lo merece”. Paredes lo acompañó en ese sentimiento: “Deseo que ganen una medalla para nuestro país”.

Un mismo deporte, una misma pasión, un vínculo inquebrantable y el olimpismo atravesándolos. Matias Paredes y Lisandro Zago.