Una historia de ciencia ficción que invita a reflexionar sobre la soledad, los sueños y la solidaridad en la obra Asimov

Cultura
  • Puesta en escena escrita por Hiram Molina; temporada del 6 de abril al 9 de junio, sábados y domingos en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky

En el año 2200 el mundo se encuentra cubierto por una densa capa de nieve, el Sol nunca se ve y las auroras boreales han desaparecido, solo hay frío y pocos árboles quedan en pie. Imani y su pequeña hija, Abba, al parecer son las únicas habitantes de ese lugar. Los días transcurren entre la búsqueda de alimento y la recolección de trozos de madera para alimentar el fuego, y por las noches Imani cuenta historias de máquinas y sobre las leyes de la robótica. Un día en medio de la nada aparece el pequeño Asimov, quien con su llegada cambiará todo.

La Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, la compañía Haruki teatro y Patricia Hernández M. presentan Asimov, de Hiram Molina, con dirección de escena de Anabel Domínguez Rosas e Hiram Molina.

Esta temporada sucederá del 6 de abril al 9 de junio, los sábados y domingos a las 13:00 horas en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque.

Esta es una historia de ciencia ficción que invita a reflexionar sobre la soledad, los sueños y la solidaridad humana, en un mundo devastado por la propia civilización que plantea la creación y convivencia con la inteligencia artificial.

“Una las razones por las que nos parece relevante llevar a escena esta obra es por la contemporaneidad del texto, que trata los temas antes mencionados en un tono poético, brillante y con reflexiones interesantes como la memoria, la relación entre el espíritu humano frente a la máquina y la empatía con lo ‘casi humano’ y la soledad”, compartió en entrevista el autor Hiram Molina.

“Centramos la atención en la palabra y su dialéctica con los objetos. Creamos una atmósfera que invita a pensar cómo las personas encuentran su lugar y le dan sentido a la vida, a través de la contemplación de la naturaleza, aún en su peor momento”, continuó el también director de escena.

Asimismo, destacó la importancia de creer en el poder de la fantasía, como parte fundamental del desarrollo de las y los niños, necesaria para que se expresen libremente sus posibilidades creadoras.

El diseño de escenografía es de Edwin Manuel Guzmán Romero; el diseño de iluminación es de Sheila Berenice Piedra Leal; el diseño de títeres es de Edwin Salas, Alejandra Vega y Anabel Domínguez; el diseño de animación, de Ángel y Sergio Pozos; los diseños de vestuario y utilería están a cargo de Anabel Domínguez y la música original es de Jorge Martín Vargas.