Estados Unidos confirmó la noche de este martes que Irán atacó instalaciones norteamericanas en Irak con “más de una docena de misiles” y agregó que Donald Trump se encuentra “monitoreando la situación y consultando con su equipo de Seguridad Nacional”.

De acuerdo con un comunicado del Pentágono,  “está claro que los misiles fueron lanzados por Irán y tuvieron como objetivo al menos dos bases militares, en Al-Assad y Erbil que albergan personal del Ejército estadounidense y de la coalición. Estamos trabajando para calcular los daños iniciales”, detalla el documento.

La autoría de los ataques a instalaciones estadounidenses se la habría adjudicado la Guardia Revolucionaria iraní, según dieron a conocer diversos medios internacionales. “Los valientes soldados de la unidad aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní lanzaron un ataque exitoso de decenas de misiles contra la base militar de Al Asad en nombre del mártir Qassem Soleimani”.

Por su parte,  autoridades militares iraníes advirtieron a Estados Unidos a no responder “si no quieren una respuesta aún mayor”.

La Guardia Revolucionaria sumó también se dirigió a los aliados de EU en la región: “Si lanzan ataques desde sus países contra Irán, serán objeto de represalias”.

Altos funcionarios del gobierno estadounidense confluyeron en la Casa Blanca como consecuencia del ataque. Entre ellos se cuentan los secretarios de Defensa y Estado, Mark Esper y Mike Pompeo, y el jefe del Estado Mayor conjunto, Mark Milley. Todos se retiraron horas después.

Según la cadena CNN funcionarios del gobierno estadounidense se encontraban realizando preparativos de urgencia para que el Presidente enviara un mensaje televisado del Salón Oval. Sin embargo, la posibilidad luego fue descartada.