Tori et Lokita (Tori and Lokita), inmigración solidaria

Cultura

Doblemente galardonados con la Palme d’or por Rosetta en 1999 y por El niño (L’enfant) en 2005, premio al mejor guion por El silencio de Lorna (Le Silence de Lorna) en 2008, Grand Prix por El niño de la bicicleta (Le Gamin au Vélo) en 2011, premio al mejor director por El joven Ahmed (Le Jeune Ahmed) en 2019: Jean-Pierre y Luc Dardenne, los hermanos galardonados en numerosas ocasiones en Cannes, vuelven a la Competición este año por novena vez con Tori et Lokita (Tori and Lokita). Su duodécimo largometraje se interroga sobre las dificultades de la inmigración desde la perspectiva de una amistad solidaria. Temáticas cruciales a los ojos del infatigable dúo.

La inmigración forzada o el tormento del exilio: de la explotación de trabajadores sin papeles en La promesa (La Promesse, 1996) a las consecuencias del matrimonio de conveniencia de la albanesa Lorna en El silencio de Lorna: estas sustanciales cuestiones sociales reaparecen infatigablemente en la obra de los dos valones. Una vez más, dan protagonismo a los personajes, dos jóvenes exiliados de 12 y 16 años venidos de África subsahariana, interpretados por Pablo Schils y Joely Mbundu.

Tori et Lokita es, ante todo, una historia de amistad, la de un niño y una adolescente, unidos ante las difíciles condiciones exigidas por su nueva vida en Bélgica. Los hermanos, también guionistas de sus películas, tienen la costumbre de evocar la sociedad a través de la infancia o la adolescencia (El niño de la bicicleta, El joven Ahmed), apoyándose con tesón en la singularidad de cada presencia que filman. Un ejemplo de ello es el personaje de la película El hijo (Le Fils), psicodrama que gira en torno al tema de la venganza y la redención, protagonizada por un adolescente que destruye la vida de padre de un profesor.

Ofrecer visibilidad a los invisibles, la visibilidad a la que nunca tienen derecho. Esa es la prioridad de los hermanos Dardenne, que lamentan que las cosas hayan cambiado tan poco desde Rosetta: «La humillación que siente alguien que es excluido de la comunidad del trabajo y humana, sencillamente, sigue existiendo».