Con un mensaje de unión, esperanza y fuerza, iniciaron los XXXII Juegos Olímpicos Tokio 2020, en un escenario que lució completamente vacío, como una de las medidas sanitarias implementadas por el gobierno de Japón por la pandemia del virus SARS-CoV-2 (covid-19).

La cuenta regresiva apareció en el Estadio Olímpico Tokio y con ello los fuegos artificiales iluminaron el cielo de la capital japonesa, lo que significó el comienzo de la ceremonia inaugural, la cual tuvo que esperar cinco años.

El 2020 fue un año complicado para el deporte, atletas de todo el mundo se vieron en la necesidad de continuar con su preparación desde casa, debido al ‘coronavirus’, ante este hecho Tokio 2020 realizó un homenaje a todos ellos, que, con el objetivo de cumplir un sueño no dejaron de prepararse y lograron estar en la gran fiesta del deporte.

Por un momento, la música se detuvo y el Estadio Olímpico guardó silencio por un minuto, en honor a las personas que perdieron la vida, en todo el mundo, debido a la pandemia por covid-19.

Entre bailes y música oriental, los aros olímpicos aparecieron en el centro del escenario, los cuales fueron hechos con la madera de árboles plantados por atletas hace 57 años, cuando llegaron por primera vez los Juegos Olímpicos a Tokio, en 1964, lo que significó el legado de los antepasados para forjar la ciudad.

Con elegancia, orgullo y emoción, comenzó el desfile de naciones con la primera bandera en salir, que fue la de Grecia, país donde nacieron los Juegos Olímpicos, detrás de ella, aparecieron, poco a poco los 11 mil 500 atletas, de 206 delegaciones, que participarán en esta edición de la máxima justa veraniega.

En el número 183 desfiló México que portó con sofisticación y gran elegancia el traje de gala en color azul con bordados oaxaqueños en la solapa; al frente del contingente tricolor salieron los abanderados, el clavadista Rommel Pacheco Marrufo y la golfista María Gabriela López Butrón, que, por primera ocasión en la historia de los Juegos Olímpicos, se tuvo a dos representantes, por país, portadores del lábaro patrio.

El desfile de naciones cerró con la aparición del contingente anfitrión, Japón, y en el centro del escenario se vio reflejado el nuevo lema olímpico: “más rápido, más alto, más fuertes juntos”, que fue acompañado con fuegos artificiales en color de los aros.

Pero el momento más emotivo de la noche fue cuando en el cielo oscuro apareció un espectáculo de mil 824 drones que formaron el emblema de los Juegos Olímpicos y el planeta Tierra, al mismo tiempo, sonó la canción “Imagine”, cantada por niños japoneses y que más tarde se unieron las voces de diferentes artistas internacionales.

Tras un recorrido por diversos lugares de Japón, la flama olímpica arribó al Estadio, en donde la tenista Naomi Osaka fue la encargada de encender el pebetero que surgió del interior de una esfera que coronaba la representación del Monte Fuji.

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