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Una manera distinta de leer...

The Shining (El resplandor), Stanley Kubrick en el abismo de la mente

En esta historia de horror con toques fantásticos, Stanley Kubrick narra el naufragio psicológico de un escritor sin inspiración. Una inmersión en la realización de un largometraje de culto.

Cuando Stanley Kubrick recibió la oferta para adaptar The Shining (El Resplandor) en 1977, el cineasta había rechazado otros proyectos, entre ellos la secuela de El exorcista.

En busca de un éxito comercial tras el fracaso de Barry Lyndon (1975), el director se sumergió en la novela de horror de Stephen King, consciente de la oportunidad que esto representaba para volver a conectar con el público en general.

En colaboración con la novelista estadounidense Diane Johnson, Kubrick realiza un trabajo de adaptación considerable de la obra de King. Durante once semanas trabajaron sin descanso, descartando numerosos eventos del libro para conservar lo esencial de la historia y de la psicología de los personajes.

«Sentía que nunca había visto una película que hiciera justicia a ese género que definiría como el frágil equilibrio entre lo psicológico y lo sobrenatural».

The Shining (El resplandor) narra la historia de Jack Torrance, un escritor alcohólico que consigue un empleo como guarda en un hotel de mala reputación en las montañas de Colorado: el Overlook. Cuando llega para instalarse en el lugar junto a su mujer Wendy y su hijo Danny – que posee dones de clarividencia y telepatía -, comienza un lento descenso hacia la locura, obsesionado por ideas asesinas.

Kubrick decidió desde muy temprano confiar el papel protagónico a Jack Nicholson, con quien colaboraría en la creación física e intelectual del personaje. «Es capaz de llegar más lejos que cualquier otro actor», diría el cineasta después del agotador rodaje de la película, durante el cual sometió al actor a interminables ensayos para perfeccionar su actuación.

Para interpretar a Wendy, Kubrick eligió a Shelley Duvall, seducido por su inusual rostro. Finalmente, para el personaje de Danny eligió a Danny Lloyd, de seis años, entre los casi mil niños que participaron en las audiciones. «Ensayábamos un día y filmábamos al día siguiente. Era el que estaba mejor preparado, se sabía todos sus diálogos», bromeaba Kubrick.

Los inmensos escenarios, a los que se destinó la mayoría del presupuesto de la película, fueron construidos en Hertfordshire. En colaboración con su escenógrafo principal, Roy Walker, Kubrick se esmeró en conferir al lugar del rodaje un aspecto realista para evitar el estereotipo del hotel embrujado.

La película fue filmada en casi su totalidad con Steadicam por su propio inventor, el cineasta Garrett Brown. Esto permitió a Kubrick realizar movimientos de cámara en lugares donde no podía utilizar dispositivos más clásicos (grúas, rieles…) y realizar planos con movimiento «tan continuo como fuera posible» para crear la impresión de un laberinto en la pantalla.

Con The Shining (El resplandor), Kubrick deseaba apelar al subconsciente del público más que a su intelecto, por lo que se dedicó a confundir al espectador, invitándole a creer que los eventos sobrenaturales de la película eran fruto de la imaginación de Jack Torrance.

La música de los créditos de cabecera, en los que podemos ver el coche en el que Jack y su familia se dirigen al Overlook, fue creada por Wendy Carlos, quien había realizado parte de la  banda sonora original de La naranja mecánica. Se trata de una adaptación de la Sinfonía fantástica de Berlioz.

Descontento con el resultado ya que en su opinión traiciona el espíritu del libro y se aleja demasiado de sus principales temas, Stephen King se negó a que su nombre apareciera en los créditos de cierre. Si bien con el paso del tiempo se ha convertido en una verdadera película de culto, inicialmente fue acogida con gran circunspección.

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