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“Soy un león rugiente, no un gatito del poder”: Guillermo Velázquez y sus Leones regresan al Cervantino

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GUANAJUATO, Gto.- La Alhóndiga de Granaditas y el Festival Internacional Cervantino fueron testigos del reencuentro entre Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú, con el público guanajuatense, este lunes 14 de octubre. Un reencuentro que se da después de 11 años de ausencia.

Hasta 2008, durante 16 años los Leones de la Sierra de Xichú fueron protagonistas en el Cervantino, compartiendo rimas y canciones que abundan en las problemáticas sociales, culturales y políticas. Se trató siempre de una voz autorizada para afrontar a las mismas autoridades con la picardía e ingenio de sus décimas y composiciones. Sin embargo, en esta década continuaron con su labor de difundir el huapango arribeño, llegando a representar a México en festivales nacionales e internacionales.

Su regreso estuvo enfocado en demostrar el profundo amor que le profesan al país a través del espectáculo México es grande, ¡y es mi país!, concierto que cerró la sexta jornada cervantina.

“Me presento de vuelta aquí / por las vueltas que da el destino / y gracias al festival cervantino”, fueron algunas décimas con las que abrió el evento, cuya apertura estuvo marcada por la ironía sobre su ausencia y la satisfacción de volver.

Con temáticas como el campo, la sierra, la poesía, la música, las tradiciones y el pueblo, el concierto contó con una amplia gama de temas como la fiesta, el folklor, y los conflictos sociales que aquejan a Guanajuato, a México y al mundo.

Así mismo, el “juglar contemporáneo” enmarcó su presentación en el tema Migraciones de FIC, aludiendo que su música busca resaltar la valentía de las y los hermanos migrantes. Además de piezas como Me voy al norte, presentaron el cuadro escénico Trump vs Mujer migrante, donde el huapango se mezcló con una controversia (enfrentamiento de versos) entre ambos personajes y el triunfo de la paisana.

El concierto estuvo marcado por las intervenciones de diversos artistas, jóvenes en su mayoría, quienes dotaron a la presentación de un recorrido por los géneros musicales que enmarcan la música contemporánea, como el hip-hop, el rap, el beat box y el son y huapango arribeño. Durante la presentación estos géneros estuvieron mezclándose constantemente en estéticas musicales que hicieron convivir convivir el rap con la décima o el zapateado con el bajo eléctrico.

Entre los participantes se encuentran las cantantes Victoria Cuacuas y Aline Mondragon, el bajista Alonso Arriola, el guitarrista Miguel Arismendi, el huapanguero Diego López, el rapero Frido, el músico Polo Estrada y Luis López en el beat box.

Mención especial al Grupo Gorrión Serrano, que acompañó durante la noche a los Leones, un trio integrado por Alejandro Montaño, Chucho Camacho y Alex Montaño, el más joven del grupo, y en palabras de Guillermo Velázquez, la promesa joven del violín en México.

En ese sentido, la fiesta se llenó de un aire melancólico en repetidas ocasiones, ya que Velázquez realizó constantes insinuaciones a “ceder la batuta” de los escenarios a los jóvenes, siendo sus invitados una muestra de ello.

Así mismo, Velázquez aprovechó su regreso para jugar con el público sus tradicionales y controvertidas “calaveras”, donde enunció décimas dedicadas a personajes de la vida popular políticos y gobernantes, anteriores y actuales; por otro lado, sostuvo una controversia con Vincent Velázquez, su hijo, con quien dejó claro que su labor de difundir la palabra y la música, la continuarán las siguientes generaciones.

Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú, integrados por Janet Flores, Hugo Gil, José Hernández, Mario González y Vincent Velázquez, confirmaron su lugar como juglares contemporáneos dedicados a transmitir la música, la palabra y defender las causas justas.

 

 

A continuación transcribimos un fragmento del poema recitado por Guillermo Velázquez el 14 de octubre en la Alhóndiga de Granaditas, en el marco del 47 Festival Internacional Cervantino.

“Soy un animal sensible

intuitivo imaginante

guitarrero trashumante

que ha podido hacer tangible

lo que parecía inasible

por volátil o rotundo

y no olvido ni un segundo

de mí mismo esclavo y amo

que ya en el último tramo

de mi paso por el mundo

si volteo a ver el sendero

que he recorrido hasta ahorita

en mi memoria palpita

Lupe “El hierbas” un herrero

que fue mi mentor primero

casi cuarenta años hace

y otros que fueron enlace

y no me dejaron solo

don Pánfilo don Bartolo

digno ejemplo y firme base

con don Bartolo Rivera

camine muchos caminos

arbustos robles y encinos

me observaron […]

con mi quinta huapanguera

y los ojos bien abiertos

a secretos descubiertos

que me confió su memoria

vinculados a la historia

de poetas y vivos y muertos

complete mi aprendizaje

gracias en todo momento

a la noche al sol al viento

y al entrañable lenguaje de la lluvia

del paisaje de la música y el canto

y por fin a tanto y tanto

claramente pude ver

que mi destino era ser

juglar de fiesta y quebranto […]”.