“Hacer una obra de teatro con una luminaria robótica de led que fuera un personaje”, esa fue la consigna que dio paso a Sasha y Spot, puesta en escena que continuará temporada en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky hasta el 24 de marzo, con funciones los sábados y domingos a las 13:00.

La propuesta teatral sumerge al espectador en un mundo subterráneo, del cual los protagonistas tratarán de salir para poder descubrir sus emociones. Así lo señaló en entrevista la dramaturga y directora del montaje, Paula Zelaya Cervantes.

“El personaje de Spot es un reflector electrónicamente controlado. Tratamos de contrastar este elemento, que representa la luz, con su opuesto, la oscuridad. De ahí nació este mundo de caverna (referencia a la alegoría de la caverna de Platón) donde no se permite la luz, no solo para evitar ver, sino para evitar sentir”, agregó.

Spot, aseguró Zelaya, será el guía tanto del público como de su coprotagonista, Sasha, para hallar una ruta de salida, un camino hacia la luz y la capacidad de sentir.

La historia narra el encuentro de entre ambos personajes. Ella habita en un mundo subterráneo que mantiene el máximo control del uso de objetos luminosos y en donde el objetivo es vivir en plena oscuridad para no ver ni sentir y, así, evitar que los pobladores entren guerra o se lastimen.

“La obra gira en torno a los sentimientos, a tener conciencia plena y contacto con lo que verdaderamente se siente. El cometido de esta obra es, con el uso de la luz y las metáforas, que se puedan desprender de este manejo, invitar al público a que abra los ojos, a que se atreva a sentir cosas sin importar que sean feas o dolorosas; la obra habla de no escondernos de nuestros sentimientos, porque, al final del día, son parte de lo que hace enriquecedora la vida humana”.

De acuerdo con Paula Zelaya, el reto a superar de la narrativa que propone la obra fue llevar a escena una historia de aventuras. El primer desafío fue la inmovilidad del teatro, ya que era necesario realizar cambios de lugar, como el mar, el bosque y las cuevas que dan contexto a las persecuciones de la trama. Para realizarlo, utilizamos luces, solo algunos cambios de escenografía, el teatro de sombras y la participación del público con su imaginación.

Sobre este último elemento, la dramaturga resaltó que una de las maravillas del teatro es que permite a los espectadores “utilizar la imaginación, cuestionar ciertas narrativas que ofrecen el cine y la televisión, pues el arte escénico pide del espectador su participación”.

Para Zelaya Cervantes, en el arte escénico mexicano hay muchas áreas de oportunidad que explorar: Estudié en Canadá, el año pasado estrené mi primera obra en México y he podido ver que falta cierto desarrollo en torno a la infraestructura, pero al mismo tiempo pienso que esto permite crecer a los directores, nos permite hacer propuestas más audaces, más creativas.

La dramaturga señaló que Sasha y Spot “es una obra infantil muy divertida, que puede disfrutar toda la familia, donde hay un trabajo artesanal y la intervención de más de ochenta personas, desde especialistas en mecatrónica, iluminadores, hasta escenógrafos, coreógrafos y artistas sonoros”.

Asimismo, indicó que es una propuesta “muy cuidada que cuenta una historia de aventuras, de amistad; es un viaje que disfrutarán tanto los niños como los adultos”, finalizó.