A medida que otros países han reanudado actividades tras el confinamiento, las diferentes industrias se han enfrentado a desafíos como el cambio de comportamiento del consumidor. Hoy tenemos sociedades más críticas que buscan marcas congruentes y sensibles con el contexto actual, que brinden experiencias de compra, conocimiento y no sólo apariencia.

La maximización de beneficios emocionales como la percepción de seguridad, es otro de los cambios que presentan los consumidores y que se pone de manifiesto en esta nueva normalidad, en la que exigen que las marcas sean capaces de transformarse para lograr una reconexión con los consumidores que a su vez garantice su supervivencia[1].

Si las marcas logran sortear estos desafíos, tienen el potencial de mantener no sólo el interés del consumidor, sino el consecuente apoyo de los inversionistas.

Búsqueda de coherencia entre los valores y los hábitos de consumo: Con la reciente crisis, el sistema de valores de los consumidores se ha transformado, brindándole una mayor importancia a las acciones de responsabilidad social corporativa de las empresas. De acuerdo con un estudio representativo a escala global, el 52% de los consumidores millenials se dan a la tarea de investigar los valores y compromisos de una marca antes de realizar una compra, y un 42% de ellos han expresado su interés en conocer los materiales y el ciclo de producción de sus prendas antes de elegirlas[2].

Nuevas habilidades aplicadas en la toma de decisiones sobre cómo y por qué adquirir ciertos artículos: A través de las herramientas digitales, los consumidores están investigando temas que les interesan y este hábito se traduce en una mayor necesidad para que las marcas les aporten conocimiento funcional y emocional[3]. A nivel global, este interés ha contribuido a que poco a poco los consumidores se familiaricen con conceptos como el comercio justo y el impacto ambiental[4], tendencias que, incrementalmente, influirán también en la cultura de consumo y en la decisión de compra en nuestro país.

Bajo este contexto, es de suma importancia que las marcas tengan la certeza de que todos los elementos en su cadena de suministro representen los valores y prácticas con los que desean ser asociados por los consumidores mexicanos. Hoy más que nunca, la abundancia de información en línea debe motivar a que una empresa sea congruente y evite utilizar la falta de información como una excusa que pretenda cubrir alguna carencia.

Sensibilidad al contexto social y medio ambiental: El consumidor actual espera que sus marcas favoritas rindan cuentas. Dos tercios de los consumidores jóvenes a nivel global afirmaban hace unos meses que dejarían de consumir o boicotearían marcas que no tengan posturas claras sobre temas concretos[5]. Esta hipótesis fue demostrada hace unas semanas, y tras el movimiento #BlackLivesMatter, los consumidores[6] señalaron incongruencias en la postura de marcas como Reformation y Celine, las cuales han sido acusadas, a través de las redes sociales, de ejercer conductas discriminatorias contra sus clientes o su staff.

El consumidor también está adquiriendo una mayor conciencia sobre el impacto ambiental de la moda, debido a lo cual sustentabilidad de las empresas en la industria tomará cada vez más importancia en los próximos meses[7], impulsando métodos de producción enfocados en reducir la huella de carbono  o el uso de químicos peligrosos, o bien, reutilizando insumos previamente descartados, en métodos como el reciclaje y el denominado upcycling.

Además de incrementar la sensibilidad de los ciudadanos, los recientes sucesos han demostrado la necesidad de transformar la situación actual de la cadena de suministro: por ejemplo, durante los primeros meses de la pandemia, el cierre de las fábricas en Asia y la cancelación de pagos generaron una crisis que afectó a millones de trabajadores que perdieron o vieron precarizados sus empleos en la región.

Los tres desafíos mencionados son una tendencia internacional que aún puede parecer imperceptible en el contexto mexicano; sin embargo, datos recientes del monitoreo que realiza SIMO Consulting. los hábitos de consumo de los mexicanos muestran una creciente solidaridad, reflejada fundamentalmente en los hábitos de consumo de las generaciones millenial y centennial, donde es posible apreciar su creciente interés por apoyar el consumo local:

  • De cara a la reapertura gradual de los diferentes sectores económicos … las y los jóvenes muestran mayor disposición a participar en actividades en pro de la comunidad. Alrededor del 60% de las personas menores de 39 años (generaciones Centennial y Millennial) se declaran a favor de involucrarse en iniciativas para apoyar a negocios locales.
  • De igual manera, son las personas pertenecientes a las generaciones millennial y centennial las que están dispuestas a aportar de sus recursos para apoyar a personas vulnerables o que se consideran más necesitadas.

[1] Another Company (Julio 2020), MARCAS A PRUEBA DE FUTURO. ACELERADORES DEL CAMBIO EN TIEMPOS DISRUPTIVOS.

[2] McKinsey & Co (febrero 2019), WHAT RADICAL TRANSPARENCY COULD MEAN FOR THE FASHION INDUSTRY.

[3] Another Company (Julio 2020), MARCAS A PRUEBA DE FUTURO. ACELERADORES DEL CAMBIO EN TIEMPOS DISRUPTIVOS.

[4] McKinsey & Co (febrero 2019), WHAT RADICAL TRANSPARENCY COULD MEAN FOR THE FASHION INDUSTRY.

[5] McKinsey & Co (Febrero 2019), THE INFLUENCE OF ‘WOKE’ CONSUMERS ON FASHION.

[6] CNN (Junio 2020), THE FASHION INDUSTRY SAYS IT STANDS AGAINST RACISM. CRITICS AREN´T BUYING IT.

[7] Business Of Fashion, McKinsey & Company (Abril 2020), THE STATE OF FASHION: CORONAVIRUS UPDATE.