Rembrandt llega al Museo Arocena después de su itinerancia por el Munal y el Museo de Guadalupe

Cultura

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Nacional de Arte (Munal), de la Red de Museos, en colaboración con el Museo Arocena, presentan la exposición La diosa de la casa de Rembrandt. Palas Atenea.

Integrada por obras de Rembrandt van Rijn -pintor holandés del barroco-, la pieza estelar de la muestra es el retrato de Palas Atenea, óleo procedente de una colección particular europea, la cual por primera vez se exhibirá en el estado de Coahuila.

Con esta actividad itinerante, el Inbal pone al alcance de diferentes públicos obras de artistas de reconocida trayectoria internacional, fortaleciendo el derecho a la cultura que tienen en los estados de la República.

En esta obra, Rembrandt utilizó como modelo a Hendrickje Sttofels, compañera sentimental, madre de su hija Cornelia, así como musa de sus retratos. Pintada para el connotado Festival del Gremio de pintores de San Lucas de Ámsterdam hacia 1654 –y cercana en iconografía al cuadro de Alejandro de Macedonia que conserva el Museo Calouste Gulbenkian de Lisboa– se trata de una espléndida pieza en la que Hendrickje aparece de tres cuartos con yelmo, armadura y escudo de exquisitas tonalidades metálicas.

En la obra también se aprecia la capa de vivo rojo, muy probablemente pigmentada con la grana americana, que contrasta con el fondo en penumbra. Una luz cenital proveniente del extremo superior derecho del cuadro imprime expresión y solemnidad a la diosa griega, acaso como una metáfora de la fortaleza de la modelo para vivir fuera del matrimonio con un artista y así encargarse de la administración familiar y venta de sus pinturas. La perla que pende de la oreja es un guiño, inteligente y sutil, con el que Rembrandt defendió de las críticas sociales a quien fuera la última gran mujer de su vida.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a través del Museo Nacional de Arte, y el Museo Arocena presentan al público coahuilense esta emblemática obra, anteriormente exhibida en el recinto del Centro Histórico de la Ciudad de México, así como en el Museo de Guadalupe, en Zacatecas.

La muestra se enriquece con un espléndido retrato de Rembrandt, con alrededor de 25 años de edad, atribuido a Gerrit Dou (1613-1675), su más destacado discípulo. Asimismo, dos dibujos y una estampa que forman parte de la serie de mendigos realizados por el artista –a partir de la obra del grabador francés Jacques Callot (1592-1635)– complementan esta exposición de gabinete en torno al gran maestro de la pintura neerlandesa.

La diosa de la casa de Rembrandt. Palas Atenea estará al alcance de niñas, niños, adolescentes y adultos a partir del 9 de febrero y hasta el 28 de mayo.

La muestra se complementa con un espacio lúdico en el que podrán conocer con detalle la situación general de los Países Bajos en la época de Rembrandt, así como la importancia del maestro y su legado en el arte occidental.

Asimismo, el viernes 10 de febrero a las 12:00 horas, el curador de la exposición, Héctor Palhares Meza, del Museo Nacional de Arte, en el auditorio del Museo Arocena dictará la conferencia: Rembrandt, el gran maestro holandés del claroscuro.

Rembrandt van Rijn

Rembrandt van Rijn nació el 15 de julio de 1606 en Leiden, Países Bajos. Hijo de un acomodado molinero holandés, a la edad de 13 años se matriculó en la universidad de su ciudad natal, pero pronto abandonó sus estudios para convertirse en pintor, bajo la tutela de grandes maestros del Siglo de Oro neerlandés, como Jacob Isaacsz van Swanenburg y Pieter Lastman.

Después de asociarse con el pintor holandés Jan Lievens para montar un taller de pintura, a los 25 años Rembrandt se mudó al centro mercantil de Ámsterdam para trabajar como retratista, bajo la dirección de Hendrick van Uylenburgh, primo de Saskia, una opulenta joven quien se convertiría en la primera esposa del artista.

En dicha ciudad, y a lo largo de poco más de una década, Rembrandt gozaría de un significativo éxito comercial con sus obras, las cuales fueron apreciadas por los eruditos contemporáneos. Esta sería la época en la cual produciría algunas de sus más icónicas pinturas: Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632); La tormenta en el mar de Galilea (1633); El sacrificio de Isaac (1635); El hijo pródigo en la taberna (1635); Sansón cegado por los filisteos (1636); Dánae (1636); El festín de Baltasar (1936-38); la ronda de noche (1942), entre muchas otras.