Reflexionan sobre el papel de la mujer como creadora, artista y ejecutante en la danza

Uno de los espacios que ha conquistado la mujer dentro del arte es la danza, volviéndose dueña de su cuerpo, ideas, expresiones y discursos artísticos, tal como se apreció la noche de ayer durante la presentación del programa especial del XXIII Encuentro Internacional y XIX Iberoamericano de Mujeres en el arte.

En el evento participaron la Compañía Nacional de Danza, Compañía al Aire Flamenco, Danzariega, Ballet Ensamble de México y Tándem Cía. de Danza. Las cinco agrupaciones conmemoraron el Día Internacional de la Mujer con una presentación especial en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo del Centro Cultural del Bosque.

Durante el acto, además del recorrido por diversas técnicas dancísticas: ballet clásico y contemporáneo, flamenco y zapateado, se resaltó el papel de la mujer en sus diferentes facetas, como creadora, artista, ejecutante y, sobre todo, como ser humano.

Para la bailarina Carmen Correa hablar de mujeres en la danza implica extender el diálogo: “Hablaría más bien de lo que implica ser un ser humano en la danza. Para mí hay una dualidad entre hombre y mujer, una complementación”, dijo en breve entrevista.

Y agregó: “Se ha luchado porque la mujer esté en escena, porque diga sus discursos. Eso, hoy en día, significa mucho, y mucho también para mí, una mujer de cincuenta años que ha podido dedicarse a la danza por 35 años es un privilegio”, indicó.

La intérprete Carmen Correa conmemoró el Día Internacional de la Mujer con dos coreografías: Sutura, la vida después de un accidente (fragmento de La nostalgia), con el Ballet Ensamble de México, y el icónico Zapata, obra dividida en Parto, Vida y lucha, y Muerte y testamento que, acorde a Correa, se adecua perfecto a la ocasión.

“Además de que fue una obra que el maestro Guillermo Arriaga me dedicó y estrené hace 32 años, festejar con Zapata fue una coincidencia porque, por un lado, se hace este homenaje al gran Zapata; por otro, a la madre: tierra, patria, mujer, indígena, trabajadora. Es una doble conmemoración: a la mujer y a Zapata”, explicó.

La mujer como artista

 Para el bailarín José Ortiz, quien compartió el escenario con Correa para la interpretación de Zapata, “este festejo es una manera de potenciar a la mujer como artista. Siendo bailarín, desde ese papel masculino, festejar junto a las mujeres creadoras es un acto equitativo. La danza es arte equitativo”.

“Lo es no solo para las mujeres, sino también para los hombres. Muchas personas todavía piensan que la danza no es para varones. Que me dedicara a la danza fue una situación fuerte en mi familia, pero, con el tiempo, me han cobijado. Finalmente, para hombres y mujeres, el arte es una disciplina, una manera de vida”, mencionó.

Durante la actividad, la Compañía Nacional de Danza presentó el Pas de deux de Don Quijote, la Compañía al Aire Flamenco interpretó Fuego y aire, Danzariega hizo lo propio con Pero ésta… es una voz en marcha y Tándem Cía. de Danza llevó a escena Migraciones.