La propuesta del Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2021 considera un recorte del 70% para el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, lo que lo dejaría en un toral de 3,600 millones de pesos, monto que evitará cualquier posibilidad de desarrollo de los pueblos indígenas y los pondrá en un mayor riesgo ante la continuidad o incluso el agravamiento de la contingencia sanitaria provocada por el COVID-19.

Pascual de Jesús González, presidente del Movimiento de Unificación y Liberación Triqui (MULT), advirtió que igualmente el presupuesto asignado a la Casa de Mujeres Indígenas se reducirá para el próximo año en un 50%, lo que revela que hay un considerable desinterés por parte del actual gobierno sobre el tema indígena, contrario a la palabra prometida por el ejecutivo al inicio de su administración.

Dijo que a través de diversas organizaciones indígenas se ha solicitado desde hace muchos años un presunto digno, progresivo y suficiente que cumpla con las demandas de una población que suma alrededor de 25 millones de ciudadanos mexicanos según datos del INEGI, distribuidos en todas las entidades federativas del país.

Durante el foro titulado “Reflexiones sobre el Movimiento Indígena”, organizado por la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (Conami), el dirigente aseveró que igualmente se ha hecho caso omiso a la propuesta de una iniciativa de reforma legal para el articulo dos de la Constitución, que haga a los indígenas del país sujetos de derechos públicos.

Explicó que existen condiciones adversas presupuestales, ya que además en cuanto al presupuesto trasversal, de los 104 mil millones de pesos para este objetivo, la gran mayoría será dirigido a programas como Sembrando Vida y algunos otros “proyectos estrella” del gobierno federal.

Ante las condiciones de pandemia, aseguro González, se ha hecho también un llamado a las autoridades para que la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Oficina de Expertos de la ONU, a través de radios indígenas, se brinde información útil para el adecuado manejo sanitario en las comunidades, mismo que no ha sido posible conocer cuáles han sido sus avances y eficiencia con total certeza.

Por su parte, Ernestina Ortiz Peña, de la Coordinación General de Conami, aseguró que ahora que se ha generado una mayor presencia de las comunidades indígenas, existen muchos integrantes de las misma que aceptan su condición de indígena más por interés y ambiciones personales que por una verdadera conciencia y sentido de colectividad.

Explicó que las comunidades indígenas deben luchar por la conservación y respeto de sus formas de administración, gobierno y organización, como son las mayordomías, los ancianos, las autoridades tradicionales o los jefes de sección.

Hizo un recuento de cuáles fueron las distintas luchas de las mujeres indígenas en México hasta legar a una mayor representatividad a través de organismos como Conami y muchos otros a los cuales han logrado ayudar en su confirmación y definición de actividades.

Fabiola del Jurado, miembro del Consejo de Mayores de Conami, dijo que la lucha por los derechos de los indígenas en México no parte de los años 90, década en donde tuvo una especial relevancia, sino que es mucho más visible desde los años 60 y que incluso siempre ha existido desde la llegada de los europeos al territorio de lo que ahora es México.

Reconoció que incluso hasta los años 80 había algunas manifestaciones de esclavismo hacia los indígenas en algunas zonas del país, lo que generó una lucha que con los años se consideró como una batalla indígena, negra y popular.

Explicó que la lucha de las mujeres indígenas tomo fuerza a partir de que se consideró que debía haber una representatividad directa de ellas ante las autoridades, sin intermediarios, “con rostro y voz propios” y don respeto total a la forma de vida de los indígenas, la cual tiene otros sustentos al del resto de los habitantes del país.

México, comentó, tiene que transformase, “no se trata nada mas de acciones de resistencia, debe haber un ejercicio de conciencia de las propias organizaciones indígenas, de donde se encuentran y hacia donde se dirigen”.

Finalmente José Luis Castro, del Centro Aztlán, hizo una recordatorio de los principales momentos del ejercicio de visibilización de la problemática indígena en México, desde que se afirmó en 1984 que el 12 de octubre debía ser el día por la dignidad de los pueblos indígenas.

Reconoció que algunas de las principales luchas de estos puebles se han tenido que dar al interior de las propias comunidades y organizaciones, al aceptar la importancia de las mujeres, así como de su propia identidad, aspectos fundamentales para una autentica lucha por los derechos de los indígenas en México.