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Recordarán al ingeniero José Luis Hernández Mendoza en el centenario de su natalicio

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Continuador del funcionalismo y la arquitectura orgánica, José Luis Hernández Mendoza consideró que las construcciones debían funcionar como máquinas, muy coordinadamente, y ser organismos vivos, pero una cosa era la parte física y otra la espiritual. Él decide tomar también en cuenta la personalidad, esfuerzo y gustos de quienes van a ocupar esos espacios, creando su Teoría de Arquitectura Técnica, Escénica y Psicológica.

Con motivo del centenario de su natalicio, se recordará al ingeniero José Luis Hernández Mendoza por medio de una mesa de reflexión donde participarán Ángel Esteva Loyola, Carlos González Lobo y Yetlanetzi Alicia Martínez Barajas, moderados por Dolores Martínez Orralde.

La mesa de reflexión, organizada por la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del Instituto Nacional de Bellas Artes, se llevará a cabo el 23 de agosto en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes a las 19:00.

“A raíz de un encuentro que tuve con el hijo de José Luis Hernández Mendoza, se decidió rescatar toda la herencia intelectual del arquitecto, creador de la Teoría Técnico-Escénica-Psicológica”, comentó Ángel Esteva Loyola.

“Lo técnico lo estudió durante la carrera de Ingeniería y Arquitectura en el Instituto Politécnico Nacional. Para lo escénico se inscribió en Arte Dramático, ya que afirmaba que los espacios que se utilizan son escenarios que facilitan la vida del ser humano. Y su tercera carrera, Psicología, la estudió en la Universidad Iberoamericana, para entender al hombre que habita los espacios; relacionando las tres carreras en su gran teoría”.

La teoría macro de Hernández Mendoza está integrada por otras 30, especializadas en el quehacer arquitectónico y se dividen en tres rubros: el Estudio del hombre, el Diseño Arquitectónico de doble funcionalidad, la Arquitectura escénica y el urbanismo.

Estos rubros a su vez se subdividen en otras teorías que indican, entre otras cosas, cómo encontrar el centro de gravedad, cómo debe ser la fachada, las diferentes plantas y cómo funciona el aspecto mecánico.

Se destaca la teoría que realizó para hacer las escaleras, las cuales decía debían ser objeto de ornato, no nada más ligas entre una planta y otra. Las proyectaba de forma especial, sobre parábolas, tomando en consideración el esfuerzo que hacía una persona al pasar de un piso a otro.

“Tenía una imaginación desbordante, hacía cosas sensacionales para su época, es decir, en las décadas de los cuarenta y cincuenta”, explicó el ingeniero Esteva Loyola.

Indicó que, para la charla, él proyectará 23 diapositivas, donde se pueden ver ejemplos de su arquitectura: la iglesia Virgen María Emperatriz de las Américas, ubicada en la colonia San José Insurgentes; la casa que diseñó para el actor Fernando Soler en el Pedregal de San Ángel; además del proyecto que realizó para la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica del Instituto Politécnico Nacional, que finalmente fue ocupado por la Escuela Superior de Contaduría y Administración en el casco de Santo Tomás.

El ingeniero resaltó la importancia que dio el arquitecto Hernández Mendoza al paisaje dentro de la planificación como parte del bienestar psíquico del hombre, situación muy novedosa para esos años.

Y, por último, refirió que aproximadamente 15 personas trabajaron durante 10 años en reunir los documentos del arquitecto José Luis Hernández Mendoza, ya que se encontraban en diferentes manos, por lo que lo primero fue reunir el archivo, organizarlo y entenderlo.