Por cumplir con los requisitos de calidad demandados por dos organismos externos especializados e imparciales, fueron reacreditados siete programas académicos que imparte la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM en su sistema escolarizado.

Tras un diagnóstico de aspectos como la evaluación del plan y condiciones de estudio, relaciones académicas, porcentajes y niveles de eficiencia terminal, e infraestructura, el Consejo para la Acreditación de Programas Educativos en Humanidades A.C. (COAPEHUM) refrendó la calidad de las licenciaturas en Letras Clásicas; Lengua y Literaturas Hispánicas; Filosofía; Geografía; Literatura Dramática y Teatro; además de Bibliotecología y Estudios de la Información.

En el caso de la licenciatura en Pedagogía, Jorge Enrique Linares Salgado, director de la FFyL, detalló que la instancia dictaminadora fue el Comité para la Evaluación de Programas de Pedagogía y Educación A.C. (CEPPE), organismo reconocido por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior A.C. (COPAES).

Las carreras de Historia; Estudios Latinoamericanos; y Letras Modernas (Inglesas, Francesas, Alemanas e Italianas), se encuentran en proceso evaluativo. En cuanto a Letras Modernas (Portuguesas); Administración de Archivos y Gestión Documental; y Desarrollo y Gestión Interculturales, por ser de reciente creación no pueden someterse aún a valoración.

“Dichos organismos hacen una revisión exhaustiva que inicia con un autodiagnóstico que trabajan las coordinaciones de las carreras e incluyen a profesores y estudiantes para saber cómo funciona el plan de estudios, la gestión escolar, la infraestructura y los servicios de apoyo”, expuso Linares.

La acreditación, añadió, “brinda un parámetro objetivo e imparcial de la realidad de cómo funcionamos, cuáles son las fortalezas y las debilidades, y qué tipo de acciones serían recomendables”.

En tanto, los organismos hacen recomendaciones basadas en la comparación con otros planes de estudios y estructuras universitarias de diferentes instituciones del país, y proporcionan un parámetro internacional.

“Una vez que está hecho el reporte debemos analizar los resultados y nos obligamos a mejorar, a solucionar los problemas que vemos, tanto de orden académico como organizacional, institucional y de infraestructura”.

Retos

Linares Salgado resaltó que la calidad de la planta académica y la tradición que se mantiene en cada una de las carreras y la estructura de los planes de estudio permite una buena calidad formativa, pero se requiere aumentar la titulación.

“En el mundo contemporáneo parece que las humanidades no se venden bien en el mercado laboral; sin embargo, la formación profesional que reciben los estudiantes los habilita para actividades intelectuales, de organización, de gestión cultural y de pensamiento lógico, útiles en muchos ámbitos de la sociedad”.

Hay campo profesional para los egresados, concluyó, porque sin duda alguien formado en la cultura universal y nacional puede promoverla, cuidarla, cultivarla y acrecentarla.