Rafael Coronel plasmó su filosofía de la vida en obra figurativa y abstracta

Cultura

El pintor zacatecano Rafael Coronel es considerado uno de los más contundentes representantes del nuevo expresionismo en la plástica mexicana; pocos artistas han expuesto, como él, cuatro veces en el Palacio de Bellas Artes. Su colección de máscaras, que alcanza más de 11 mil piezas en la actualidad, es considerada la más grande del mundo.
El artista plástico que cumpliría este 24 de octubre 88 años de edad, plasmó en su obra, con honestidad y humanidad, su filosofía de la vida.
Rafael Coronel Arroyo nació en 1931 en Zacatecas. A los 20 años se instaló en la Ciudad de México con la idea de estudiar contaduría, pero se inscribió en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Renuente a la pintura como oficio, su herencia familiar pronto lo llevó por ese camino.
En 1952 ganó el Concurso de Artes Plásticas del Instituto Nacional de la Juventud, lo que le obligó a recibir una beca con la condición de matricularse en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda del INBAL, donde tuvo como profesores a Carlos Orozco Romero y Francisco Corzas.
Con dos exposiciones individuales en 1953, al año siguiente otro pintor, Carlos Mérida, lo recomendó con Inés Amor, directora de la Galería de Arte Mexicano, donde realizó su primera exposición individual en 1956. Tres años después expuso en el Museo del Palacio
de Bellas Artes y casado ya con Ruth Rivera, hija de Diego Rivera, en 1964 hizo dos murales en el Museo Nacional de Antropología.
A partir de los años sesenta del siglo XX, Rafael Coronel participó en exposiciones individuales y colectivas en museos y galerías de Estados Unidos, América Latina, Italia, Bélgica, España, China y otros países.
En 1990 dio forma a uno de sus más grandes proyectos: en el Ex-Convento de San Agustín, en Zacatecas, creó el Museo Rafael Coronel con cinco mil máscaras mexicanas (en la actualidad rebasan las 11 mil), 400 piezas prehispánicas, 1,500 piezas de cerámica colonial, 200 títeres de la Compañía de Rosete Aranda y 100 dibujos de Diego Rivera. En 1994 ingresó como miembro a la Academia de Artes.
En la trayectoria artística de Rafael Coronel se distinguen dos etapas, según los especialistas: una figurativa, desde sus inicios hasta 1960 y, la segunda, a partir de los años setenta, abstracta, caracterizada por un inusitado manejo del color y la luz.
“A menudo me preguntan por qué siempre cambio de estilo y es porque cuando agotó una corriente la cambio, porque el arte, ante todo, debe ser algo que me guste y me dé placer”, dijo alguna vez el propio Rafael Coronel en 2013, porque “la pintura se trata de contar la vida”, aseguraba.
Especialistas como Fernando Gamboa, Luis Cardoza y Aragón y Fernando Benítez, y escritores como Ramón Xirau, Sergio Pitol, Salvador Elizondo y Carlos Monsiváis estudiaron su obra y trayectoria, y encontraron en ésta influencia de grandes maestros europeos, como Goya, Rembrandt, Uccello y Vermeer. “Tenía un estilo ‘sombrío’ y creaba personajes entre la realidad y la fantasía”.
“El arte tan personal de Rafael Coronel tiene un árbol genealógico de mucho abolengo. Se remonta a la corriente de los luministas y claro-oscuristas italianos, españoles y holandeses, que heredaron los novohispanos” escribió, por ejemplo, Fernando Gamboa.
“La pasión por la pintura de Rafael nació al entusiasmarse por la arquitectura, que lo condujo a descubrir la pintura figurativa que tanto le atizaba la sangre, como decía él. Admiraba la óptica de los artistas contemporáneos, pero era fiel a los clásicos (…) también se interesó en pintar a la gente de la calle. Experimentó varias formas hasta que logró ser uno de los artistas más destacados dentro de la pintura realista”, expresó su colega Arnaldo Coen.
Desde comienzos del nuevo milenio, Pedro Coronel empezó a retirarse del ambiente público. Prefirió vivir en la provincia mexicana, principalmente en Oaxaca, Guerrero y Morelos, con el propósito de viajar, conocer los rincones del país y adquirir obras y artesanías para ampliar su colección. En 2010 se le rindió homenaje en el país con motivo de su 80 aniversario.
“De Rafael Coronel se esperaba todo, menos su muerte”, dijeron colegas y crítica, cuando en mayo de este año falleció a las 87 años en la ciudad de Cuernavaca, Morelos.