Agustín Vargas *

La mañana de ayer martes el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que su gobierno cuenta con alrededor de 400 mil millones de pesos para hacer frente a la crisis de salud y económica que padece el país, agravada por el Covid-19. Más aún, dijo que se destinarían casi de manera inmediata 25 mil millones a los gobiernos de los estados para que solventen la situación.El anuncio por sí sólo pareciera ser una muy buena noticia en medio de toda la incertidumbre, exponenciada por el impacto negativo que tendrá en la economía del país el coronavirus. Más aún cuando por primera vez desde que se desató la pandemia mundial el mandatario la reconoció y dijo algo coherente para enfrentarla.

Sin embargo, no tardaron los cuestionamientos sobre la forma en que se enfrentaría la situación, si ni siquiera existe hasta el momento un plan nacional de emergencia, tanto en salud como en materia económica y menos cuando no se ha dicho de donde saldrá el dinero aludido por el Presidente López Obrador, ni la forma en que se ejercerían los recursos.

Apenas hace unos días escuchamos al secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, afirmar que en caso de ser necesario, se tomarán las medidas pertinentes para mantener la estabilidad económica de México, y aseguró que se mantienen atentos a la evolución de los principales riesgos.

El tema aquí es que con la entrada en vigor de la fase 2 de la emergencia por el Covid-19 la economía familiar, la de las pequeñas y medias empresas, que son las que generan más del 70 por ciento del empleo en el país, comenzarán a colapsar, agravada por la incertidumbre y la sicosis desatada en torno a los efectos del virus.

Esto sin dejar de considerar que los  mercados financieros siguen colapsando y si bien ayer, por ejemplo, se vio una ligera recuperación en la Bolsa Mexicana de Valores, en el mercado cambiario el dólar siguió vendiéndose por arriba de los 25 pesos, cotización que no es reflejo sino de la sicosis que se vive, lo que aumenta la demanda de divisas.

El pasado fin de semana el Consejo Coordinador Empresarial, la cúpula del sector privado del país, que encabeza Carlos Salazar Lomelín, presentó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador un plan de acción de 10 puntos para enfrentar la actual crisis de salud y económica.

Confiados los empresarios dijeron que el martes a más tardar tendrían la respuesta presidencial. Hasta el cierre de la edición de esta columna, nos quedamos sin conocer el mensaje de Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, quien supuestamente se encargaría de trasmitir la contestación a la misiva del CCE.

Viendo esa situación, la pregunta aquí es ¿hasta cuándo las autoridades tomarán las medidas pertinentes no sólo para mantener la estabilidad económica, sino para dejar de estar varados en plena crisis?

Banca, parcial apoyo a clientes

En medio de la emergencia desatada por la crisis de salud derivada del Covid-19, los bancos han decidido enfrentar la situación de diversa manera. Unos presumiendo y haciendo gala de sus plataformas digitales a los clientes a quienes exhortan al uso de ellas para que no acudan a sus oficinas o sucursales a realizar trámites; otros, cerrando sucursales y limitando el acceso a éstas a un mínimo de personas.

Sin embargo, al menos hasta ayer no habíamos visto todavía—salvo un par de casos—que los bancos en su conjunto anunciaran medidas reales en apoyo a sus clientes, aquellos quienes se verán afectados en el pago de sus créditos.

Fue primero Banorte, que dirige Marcos Ramírez Miguel, el que anunció que en  línea con las medidas que ha implementado en beneficio de sus clientes, diferirá cuatro meses los pagos de tarjeta de crédito, crédito automotriz, crédito de nómina, crédito hipotecario, crédito a pymes y crédito personal a lo soliciten, al haberse visto afectados directa o indirectamente por el Covid-19.

Más tarde, HSBC, que dirige Jorge Arce, dio a conocer que los clientes de créditos de tarjeta, personales, nómina, hipotecarios, automotrices y pymes que enfrenten problemas en su capacidad de pago por la actual situación podrán diferir sus pagos hasta seis meses. También podrán obtener descuentos por pago anticipado y reducción en pagos mensuales.

Esperemos que pronto, toda la banca se sume a este tipo de medidas para que el apoyo a sus clientes no sea parcial, sino un verdadero acto de solidaridad ante la emergencia que se vive en el país y evitar así que siga agravándose la situación económica.