La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró dos ejemplares de mono cariblanco (Cebus capucinus) que pretendían ser trasladados de Tapachula a la Ciudad de México con documentación irregular.

Personal de Profepa acudió a las instalaciones del aeropuerto internacional de Tapachula en atención a una llamada telefónica por parte del personal del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), quienes notificaron la movilización de dos monos capuchinos en el servicio de paquetería del mencionado aeropuerto.

En el lugar, inspectores atendieron a dos personas que pretendían trasladar a dos ejemplares de mono cariblanco macho con supuesta documentación que amparaba la legal procedencia de estos.

En los papeles presentados se observó que la nota de venta no cumplía con lo establecido en el artículo 51 de la Ley General de Vida Silvestre, por lo que ante lo que pudiera constituir un delito, se presentó denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR), con sede en Tapachula, Chiapas, iniciándose la carpeta de investigación respectiva.

La Profepa coadyuvó con el Fiscal del Ministerio Público de la Federación con la identificación de la especie, la valoración de los documentos para acreditar la legal procedencia y la emisión del dictamen pericial. Asimismo, esta autoridad administrativa continuará dando seguimiento a la Carpeta de Investigación.

Los ejemplares quedaron bajo aseguramiento, para su valoración física y médica fueron trasladados a la UMA “Zoológico Regional Miguel Álvarez de Toro”, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, lugar en el que permanecerán de manera temporal.

El Mono cariblanco (Cebus capucinus) es una especie de mono que no se distribuye de manera natural en nuestro país y se encuentra incluida en el Apéndice II, de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES por sus siglas en inglés).  Se distribuye en gran parte de América Central y en una pequeña porción de Sur América. En Centroamérica, se puede ubicar en Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Es de resaltar que el tráfico ilegal de vida silvestre es un delito contra la biodiversidad y es una de principales causas de su pérdida, cualquier persona que compre o posea estos ejemplares de manera ilícita contribuye en esta actividad, que se castiga hasta con 9 años de prisión y la obligación de reparar el daño ocasionado

Con este tipo de acciones, la Profepa refrenda su compromiso de proteger el medio ambiente y evitar el tráfico ilegal de vida silvestre en nuestro país.