El próximo jueves 21 de marzo, a las 19:00, se realizará la presentación editorial del poemario Tierras altas de Mato Grosso, obra con la que el escritor michoacano Armando Salgado obtuvo el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines en 2017.
La actividad, organizada por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, se llevará a cabo en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia y contará con la participación de Gustavo Ogarrio, Adolfo Castañón y el autor.
En palabras del poeta y ensayista Adolfo Castañón, este poemario constituye un “atlas de paisajes íntimos y diaporama de escenarios de la historia y sus expoliaciones, barómetro de palabras hechas para medir atmósferas presentes, pasadas, prehistóricas, acaso futuras: entre México y Turquía, Constantinopla, Armenia, Grecia y las tundras urbanas de Manhattan, Usamérica y Europa, Asina, China, etcétera”.
Castañón amplía esta idea al señalar que “este libro se levanta como una triple frontera que es preciso desafiar desde la experiencia, el sueño y la solidaridad… Tierras de Mato Grosso se despliega como una tapicería de graffittis dibujados en la caverna por antonomasia que es el cráneo del lector”.
Asimismo, el escritor enfatizó cuál es el aspecto más relevante y elogiable de esta obra creada por Armando Salgado: “lo primero es que se trata de un conjunto, de una construcción sabiamente levantada, de una casa o un hábitat”.
“Lo segundo es la diversidad de formas que busca para armonizar en el crisol de su fragua –el diálogo, el reportaje o crónica periodística, las viñetas narrativas, la instantánea poética, la apuesta por un ejercicio de la imaginación que no está desprendido de la búsqueda de lo real– la exterminación, la migración, el desarraigo, el amor…”, dijo.
También explicó que dentro del poemario es posible encontrar referencias a un amplio abanico de otras obras y escritores, entre los que destacan Aldous Huxley, William Carlos Williams, César Vallejo, Jaime Sabines, Alessandro Baricco y Antonio Cisneros.
Además de Enriqueta Ochoa, Joseph Brodsky, Gao Xingjian, Nazim Hikmet, Charles Simic, Jean-Michel Basquiat, La Biblia, El libro del Tao y, aunque no les menciona, Georges Bataille, Alfredo López Austin y algunos estudiosos de la prehistoria como André Leroi Gourhan.
“Se trata de un libro que en realidad es una suerte de mapamundi de la disidencia y del dolor, de los genocidios pasados y acaso actuales, una tabla de las soluciones (finales) y de las disoluciones y desilusiones, un mapa de las migraciones que van y vienen”, mencionó.
Finalmente, Adolfo Castañón recordó cómo fue la primera vez que se aventuró a leer el texto y las sensaciones que éste despertaría en él: “Mi primera impresión fue de vértigo. Como si de pronto me hubiesen subido a una montaña rusa. También fue de familiaridad, como si cada poema o cada texto me proporcionase una sensación de ‘cosa ya vista’, de déjà vu… una sensación de estar leyendo algo nuevo, inédito”.
“La conjunción de esas dos impresiones simultáneas –movimiento y fijeza- es algo raro… que hacía mucho no experimentaba. Pienso que, si el poemario fuese una película, la clasificaría como una cinta para adultos… o para lectores ávidos de adentrarse en un lenguaje dispuesto a travesar las puertas de los sentidos… sin por ello pasar a una sintaxis en desmoronamiento y deconstrucción”, concluyó el escritor.