Porfirio Díaz pudo haber sido útil y pertinente para el siglo XIX, pero no lo era para el XX: Javier Garciadiego

Cultura

La conferencia de Javier Garciadiego, La crisis del porfiriato y los precursores de la Revolución mexicana, no estaba enfocada en la figura de Porfirio Díaz, pero como protagonista de esa época, formó parte de una de las conclusiones que ofreció el integrante de El Colegio Nacional:

“Porfirio Díaz pudo haber sido útil y pertinente para el siglo XIX, pero no lo era para el XX. No entendió las demandas y los reclamos de las clases sociales modernas, de los trabajadores y de las clases medias. De otra manera no podríamos explicarnos los estallidos en Cananea y Río Blanco, ni tampoco el surgimiento del movimiento anti reeleccionista: Porfirio Díaz no era un hombre del siglo XX, era un hombre del siglo XIX, nacido en 1830”.

Como parte de la primera sesión de la Cátedra Internacional de Historia Latinoamericana Friedrich Katz de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), bajo el eje “La revolución mexicana: la tercera transformación del país”, el colegiado centró sus reflexiones en las diferentes crisis, política, económica, social, cultural o religiosa, que contribuyeron al nacimiento del movimiento armado.

El historiador Javier Garciadiego, dictará cinco conferencias durante el mes de noviembre, en colaboración con la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, que forman parte de diversas actividades entre ambas instituciones.

“Lo que tenemos es un país con una condición única, que permitía la alianza entre clases sociales distintas, un alianza multiclasista: campesinos insatisfechos con la estructura de la propiedad agraria, trabajadores insatisfechos por la ausencia de derechos sociales, clases medias insatisfechas por la ausencia de capilaridad en el aparato político, no los dejaban entrar debido a las elecciones indefinidas y generalizadas, sin prácticas democráticas y con un remedo de elecciones: el congreso era un remedo de congreso”, aseveró el colegiado.

Otro de los elementos sobre los que reflexionó el historiador fue en torno al éxito de las acciones gubernamentales de Porfirio Díaz, definido por lo general como un gobierno muy eficiente y exitoso, aunque desde su perspectiva lo fue, en todo caso, para los primeros dos decenios.

“El último del porfiriato, el que está más ubicado en los primeros 10 años del siglo XX, fue un decenio en el que se padecieron crisis en todos los ámbitos de la vida pública nacional: en el cultural, el diplomático, el social, el diplomático, el económico y el político”, destacó Javier Garciadiego.

Tiempos históricos

Antes de ofrecer la exploración por las diferentes crisis que coexistieron en el México de principios de siglo XX, Garciadiego aseguró que el siglo XX mexicano no empezó en 1900, año irrelevante en términos históricos, desde su perspectiva, sino en 1910; además, la primera mitad del siglo XX mexicano tampoco terminó en 1950: la verdadera mitad se puede ubicar en 1940, con el término de la presidencia de Lázaro Cárdenas, o hacia 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial.

“Para poder entender la Revolución mexicana, lo primero que debemos preguntarnos sobre su estallido y acerca de sus antecedentes, una de las preguntas fundamentales, es qué provocó el estallido de una revolución y siempre son contextos muy complejos, el caso mexicano no es la excepción”.

“Uno se preguntaría dónde están los antecedentes directos del estallido de la Revolución mexicana: obviamente es en la crisis del régimen anterior, en la del porfiriato, pero qué significa eso: por lo general, uno puede dividirlo en causalidades tradicionales”.

De esa manera, explicó el historiador, las causas en plural de la Revolución mexicana fueron la dictadura de Porfirio Díaz y la concentración de la tierra en pocas manos; hay quienes suelen sumar un tercer elemento en esta visión tradicional: la terrible desigualdad socioeconómica que se vivió en ese periodo.

Sin embargo, después de esta visión tradicional, allá por los años 70 surgió lo que se ha llamado la versión sociológica o de la modernización, que sostiene que la verdadera causante de la Revolución mexicana no fue ni la dictadura, ni la mala distribución de la tierra, ni la desigualdad socioeconómica, “sino un proceso de modernización muy intenso, que trajo como consecuencia crecimiento económico y la aparición de clases sociales modernas.”

“Clases sociales modernas, contrapuestas a las llamadas clases tradicionales del antiguo régimen, que son propietarios rurales y campesinos, lo que tampoco es una condición suficiente para el estallido de una revolución. La explicación última, la condición suficiente: el estallido de esta violencia que vamos a ver a partir de 1910, sólo explicable a través de la alianza multiclasista de campesinos, obreros, clases medias y miembros de la elite, quejosos de la falta de circulación del poder en el México de entonces”.

Durante la apertura de la Cátedra Internacional de Historia Latinoamericana Friedrich Katz, inaugurada oficialmente por el rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Juan Ignacio Camargo Nassar, Javier Garciadiego aseguró que el estallido de la Revolución mexicana fue resultado de una serie de factores, en especial de varias crisis, en todo el ámbito público del país, “que en algún momento del primer decenio del siglo XX coexistieron en el México de entonces. Crisis que no fueron resueltas satisfactoriamente.”

“Todo esto llega a ser la olla de presión, pero hay que agregarle la coyuntura, no hay un estallido sin ‘una chispa que encienda la pradera’. Esa chispa fueron las elecciones federales de 1910”, enfatizó el colegiado.