Plus que jamais (More Than Ever), la mirada de Emily Atef

Cultura

En Plus que jamais (More Than Ever), largometraje en el que encontramos a Gaspard Ulliel en su último papel antes de su trágica desaparición, Emily Atef pone en escena Vicky Krieps para contar la historia de Hélène, una bordelesa de 33 años cuya vida da un vuelco cuando descubre que sufre una enfermedad rara en los pulmones. La cineasta filma el itinerario interior y físico de una protagonista que trata de encontrar su propio camino.

¿Cómo surge la idea para esta película?

Desde mi primera película, hablo de mujeres sumidas en plena crisis existencial. Luchan contra los demás y contra ellas mismas antes de verse enfrentadas a un evento inesperado que marcará el principio de un camino en el que (re)encontrarán su propia voz. Es lo que le ocurre a Hélène, la protagonista. A pesar de las presiones de su entorno, conseguirá emanciparse para encontrar el lugar que le permitirá volver a respirar.

¿Recuerda alguna anécdota del rodaje?

Con la pandemia del coronavirus, todos estábamos en cuarentena en Noruega, en un lugar que deja sin aliento. Nos convertimos en una familia. Para su papel, Vicky se metía en el agua helada para acostumbrarse al frío. Se lo comentamos a Gaspard, que era muy, muy friolero y, a pesar de todo, aceptó lanzarse. En la pantalla, ¡los escalofríos y el castañear de los dientes en el agua son muy reales!

¿Qué nos puede decir de sus intérpretes?

Conozco a Vicky desde hace muchos años, y nuestra complicidad nos ha permitido llevar muy lejos la búsqueda existencial de su personaje. Hélène tenía que ser encarnada por una joven con un físico intemporal. Una mujer misteriosa, evanescente, frágil, pero que, sin embargo, desprendiera cierta fortaleza. Gaspard se tomó el papel en serio enseguida. Era un gran trabajador. Tenía la capacidad de sumergirse en las emociones y no tenía miedo de conmover. Sus silencios eran tan elocuentes como sus palabras; su cuerpo, su rostro, transmitían sus sentimientos. Bjørn llegó sin preparación alguna y se lanzó en esta aventura sin mirar atrás. Dado su minimalismo y su físico, encarna a la perfección el misterio que tenía en mente al crear el personaje de Mister.

¿Qué ha aprendido al dirigir esta película?

A tener una visión totalmente distinta de la genta enferma que me rodea, y a comportarme de manera diferente con ellos. Mi madre, que estaba enferma mientras escribíamos la película, falleció en 2015. Durante su enfermedad, trabajar en este guion me ayudó a encontrar la buena actitud. Encontré la fuerza para decirle, aunque me costara trabajo, que podía hacer lo que quisiera.

¿Qué le empujó a convertirse en directora?

Desde muy pequeña, escribía historias. Se trazaban muy claramente en mi cabeza. Soy una persona muy curiosa, y las historias que escucho, la gente que las cuenta, me interesan de verdad y me nutren. Todo ello me inspira y me empuja a llevarlas al cine.

¿Qué nos puede decir de su próximo proyecto?

Mi próximo proyecto será la adaptación de Algún día nos lo contaremos todo, de Daniela Krien. Una historia de amor apasionado entre una joven de 18 años y un hombre de 40 años durante el primer verano tras la caída del muro de Berlín, en una localidad rural en lo más profundo de Alemania del Este.