Pinta colectiva del mural #CodexTornel plasma el optimismo por un mundo mejor

Cultura

Con sana distancia, cubrebocas y las medidas de seguridad e higiene debidas, más de 50 jóvenes, académicos y alumnos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) participaron en la pinta colectiva del mural #CodexTornel, una actividad promovida por el Centro de Difusión Cultural Casa del Tiempo y coordinada por el ilustrador Pablo Zeta.

“El arte es un campo simbólico que nos ha acompañado desde el origen de la humanidad; un lenguaje que nos trasciende y cuando hay sucesos difíciles como la pandemia del COVID-19 libera y ayuda a reconstruir el tejido social”, destacó la maestra Cynthia Martínez Benavides, responsable del recinto institucional.

A lo largo de 50 metros, sobre la barda perimetral de la calle Gobernador José María Tornel, los participantes contribuyeron a plasmar testimonios gráficos de sus reflexiones y enseñanzas vividas como consecuencia del confinamiento obligado por la contingencia sanitaria.

La pintura fue proporcionada por dicho espacio de Extensión Educativa y Cultural de la UAM, que también dotó de brochas, pinceles y recipientes de plástico como herramientas para la expresión de ideas de amor y optimismo sobre un mundo mejor, en una “iniciativa que emanó de la Casa abierta al tiempo para otorgar un sentido de pertenencia y crear una red de identidad universitaria, pero también que nos vinculara con la gente de la colonia San Miguel Chapultepec y zonas aledañas”.

Con la finalidad de establecer ciertos márgenes que dieran unidad al mural, se utilizaron plantillas de figuras humanas de tamaño natural y cada persona tuvo la libertad de intervenirlas y hacer su propio diseño, lo que dio paso a un sinfín de personajes que evocan la riqueza de la diversidad.

El resultado ha sido una especie de cómic, en el que también se observan algunos diálogos en el sentido de que “la realidad está a la vuelta de la esquina” –una frase que se ha convertido en lema de la Unidad Xochimilco– y palabras obtenidas del Diccionario del náhuatl en el español de México, de Carlos Montemayor.

“El encierro nos ha hecho valorar lo que se construye y esta red de acompañamiento nos ayudó a crear una experiencia en la que gente muy diversa se vinculó y formó parte de un acto gozoso que nos dejó mucha satisfacción”, sostuvo Martínez Benavides.

Este ejercicio –organizado de manera conjunta por la Coordinación General de Difusión de la UAM y el estudio la Factoría Zeta– buscó impulsar el cuidado ciudadano del espacio público.

Al estar en la calle “es un mural que tiene una temporalidad limitada y nos invita a probar sitios como dispositivos comunicacionales para hacer comunidad, así que vendrá un segundo momento para esta creación, que seguirá transformándose y transmitiendo mensajes”.

La titular de la Casa del Tiempo afirmó que el arte es transformador, por lo que debe integrarse en el día a día como una necesidad básica, “al ser una fuente inagotable de sensaciones de felicidad, gozo y sensibilidad que nos renueva y conecta”.