“Son 40 años en los que he intentado, y seguiré haciéndolo, transmitir la importancia que tiene el pensamiento creativo frente a la vida”. Así lo señaló Andrea Christiansen, quien celebró cuatro décadas de imaginación, rebeldía y libertad como creadora de Pimpolina Clown.

Ayer su trayectoria fue reconocida con la develación de una placa durante la función del montaje que protagoniza, Delirium Pollum, espectáculo que hoy, 27 de enero a las 12:30, tendrá una última presentación en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque.

La artista argentina resaltó que, a lo largo de su carrera, la ha movido el deseo de “contagiar al público del poder de revelarse contra lo establecido, de encontrar la risa y la libertad”.

En Delirium Pollum, la clown presentó diversos mundos imaginarios. En el primero, Pimpolina estuvo acompañada de su pollo Pipo; luego, con su habilidad para manipular objetos, realizó varios cuadros. En uno de ellos utilizó una serie de destapacaños, ora como flechas, ora como sombrero o para armar personajes.

“El destapacaños no sirve solo para el escusado, sino para destapar diversos objetos. Lo utilice como sombrero para decirles que tenemos que destapar la mente, nuestras ideas y capacidad creativa”.

La artista expresó que la cualidad que tenemos los seres humanos de pensar es, tal vez, la única manera de ser libres. “Salí de Argentina muy joven como parte de una búsqueda, como parte de un impulso rebelde. Por mucho tiempo me sentí extranjera y tampoco tuve oportunidad de tomar decisiones. La risa, la creatividad, son la mejor manera de rebeldía”, dijo, y agregó que “en este mundo la única posibilidad de libertad es la del pensamiento”.

La puesta escrita y actuada por Christiansen cuenta con dirección de Gervais Gaudreault. Luciana Christiansen fue la encargada del manejo de objetos y producción, Alephsus Valdés de la música, Martha Benítez de la iluminación, Gerson Martínez de la dirección técnica, Juan Solares de la escenografía e Iván Ramírez de la utilería.