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Parménides García perteneció al movimiento conocido como Literatura de la onda; fue el único escritor que aceptó el término

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Hoy se cumplen 37 años de la muerte de Parménides García Saldaña (Orizaba, Veracruz, 9 de febrero de 1944-Ciudad de México, 19 de septiembre de 1982), uno de los más reconocidos escritores pertenecientes al movimiento conocido como Literatura de la onda y el único que aceptó el término.
El narrador, ensayista y desertor de la licenciatura en Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México, autor de la celebrada novela Pasto verde (1968), también fue un destacado comentarista y crítico de rock en publicaciones como Diorama, Pop, Piedra Rodante y la Revista de Bellas Artes.
En su libro La contracultura en México, José Agustín recuerda: “Desde niño, Parménides se abrió a sus dos grandes pasiones: el rock y la literatura. El rocanrol, como a muchos chavos de clase media, conmocionó a Parménides, quien vivió hasta el fondo los conflictos de la llamada brecha generacional; sus padres no entendían el ruidoso gusto por el rock ni la rebeldía de su hijo, quien además frecuentaba a los chavos más gruesos del rumbo”.
Y agrega: “La literatura, por su parte, fue alimento sagrado para el Par, quien se volvió fan de Scott Fitzgerald, Hemingway, Mailer y Salinger, pero en especial de Ginsberg, Kerouac y Burroughs. La rebeldía de los beatniks se combinó con el interés que Parménides tenía por el marxismo, el cual había heredado de su padre, quien en su juventud se inclinó por las luchas sociales”.
Aficionado a la marginalidad contracultural, García Saldaña vivió un tiempo en Estados Unidos, pero pronto regresó a México. Allá descubrió los bares de Nueva Orleáns y no tardó en huir de la escuela para comenzar a escribir cuentos. Se hizo amigo del crítico literario Emmanuel Carballo, quien leyó sus textos y le dio consejos, a partir de los cuales nacería su libro de relatos El rey criollo (1970).
“Los cuentos de Parménides, además de sus valores literarios, eran una radiografía lapidaria y penetrante de la clase media de la época. El estilo aún no era tan expansivo como en Pasto verde: era, hasta cierto punto, contenido, pero ya estaba cargado de humor corrosivo, de ingenio y de una visión que observaba los datos que están por debajo de la superficie”, asegura en el mencionado volumen José Agustín, amigo íntimo de García Saldaña.
Después de esta mirada desoladora e inmisericorde de la clase media, Parménides García se metió de lleno en la contracultura. Amigo de Fito de la Parra (baterista del grupo de rock y blues Canned Heat), Juan Tovar y Ricardo Vinós, coescribió con los dos últimos el guion Pueblo fantasma, que obtuvo el tercer lugar en un concurso de guion cinematográfico en el cual ganó el primer lugar Los Caifanes de Carlos Fuentes y Juan Ibáñez.
García Saldaña vivió la intensidad de la sicodelia. Durante su vida escenificó varios escándalos en la vía pública, al pelearse tanto con sus padres como con Carlos Fuentes, Severo Mirón, Ignacio Solares y Octavio Paz, entre otros. En cambio, fue amigo íntimo de Elena Poniatowska.
A decir de José Agustín en La contracultura en México, “Pasto verde es un caso único en la literatura mexicana, por lo catártico y libre; en su naturaleza cabe todo tipo de exceso, y eso hace que la lectura a veces se arrastre, pero en general es un libro que reta al lector y que lo obliga, en cierta forma, a vencerse a sí mismo. Por una parte deja claro lo que para él era la onda, sus mitos, sus héroes, sus modos de ser. También es una manifestación de la lucidez de la locura”.
El periodista Hugo García Michel señaló en alguna ocasión que “Parménides García Saldaña sigue siendo parte de una leyenda: la del mítico y salvaje escritor contracultural y rocanrolero por antonomasia”.