Más de 500 parlamentarios recordaron que no todos los habitantes de la región tienen los medios necesarios para alimentarse adecuadamente durante el periodo de cuarentenas impuesto para contener el avance del COVID-19.

El Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe publicó este miércoles una carta abierta en la que llama a no desatender la lucha contra ese flagelo a la luz de la pandemia de COVID-19 y pidió a los países mantener vivas las cadenas de producción y suministro de víveres, y a ayudar a la población más vulnerable a alimentarse.

La misiva, firmada por más de 500 parlamentarios de esa red apoyada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), recuerda que en la región latinoamericana y caribeña no todas las personas cuentan con los medios necesarios para alimentarse adecuadamente en un estado de cuarentena, por lo que llamaron a los países a asegurar la continuidad de la producción, transformación y suministro.

El Frente destacó la rápida expansión del coronavirus en la región e instó a las autoridades a considerar la protección del derecho a la alimentación entre las medidas de emergencia que buscan mitigar la pandemia.

No a la escasez

“No podemos abrir la puerta a la escasez”, recalcaron.

En este sentido, urgieron a los consumidores a evitar el acaparamiento y a las empresas a mantener sus sistemas de distribución accesibles para toda la población y a no desperdiciar alimentos.

Los parlamentarios expresaron especial preocupación por los grupos más vulnerables: niños, ancianos y pobres.

Citaron que 85 millones de niños en la región se alimentan en las escuelas, ahora cerradas, y que de ellos, para unos diez millones ese es la única comida segura del día.

Agregaron que 42,5 millones de latinoamericanos y caribeños no cuentan con los nutrientes necesarios para una vida sana y activa. “Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que este número no se dispare y, de esta forma, evitar una crisis sanitaria, económica y alimentaria.”

Estrés y malos hábitos

Los parlamentarios subrayaron la alta incidencia de sobrepeso y obesidad en los países de la región y consideraron que el estrés provocado por el confinamiento y el distanciamiento social puede empeorar los malos hábitos y acentuar el consumo de comida poco saludable.

Asimismo, exhortaron a proteger la agricultura famliar y a dar alternativas a los pequeños productores para que puedan, considerando todos los resguardos sanitarios, hacer llegar alimentos frescos y nutritivos a la población.

“Más que nunca, en este momento debemos repensar la papel de nuestros sistemas alimentarios, fortalecerlos para los periodos de crisis y transformarlos en sistemas más sostenibles y saludables”, enfatizaron.

Abogaron por buscar opciones de colaboración para mitigar las repercusiones futuras en la seguridad alimentaria de millones de familias.

Además, dijeron que no hay razones para aumentar los precios de los alimentos y pidieron estudiar qué políticas comerciales y tributarias se pueden implementar para crear un entorno favorable para el comercio de alimentos.

“En estos momentos nuestro mayor antídoto será la cooperación internacional y la solidaridad entre los países”, concluyeron los parlamentarios.