Pablo O’Higgins, representante de la segunda generación de la Escuela Mexicana de Pintura

Cultura
  • La Secretaría de Cultura y el Inbal lo recuerdan al cumplirse el 120 aniversario de su nacimiento

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) recuerdan al pintor mexicano Pablo O’Higgins al cumplirse, el 1° de marzo, el 120 aniversario de su nacimiento.

De origen estadounidense, Pablo O’Higgins desarrolló en México una amplia carrera como pintor y muralista, así como formador de nuevas generaciones de artistas. Con profundo interés en los temas sociales, en su obra, tanto pictórica como gráfica, plasmó el pensamiento y el ser mexicano y se le considera uno de los representantes de la segunda generación de la Escuela Mexicana de Pintura.

Originario de Salt Lake City, Utah, Estados Unidos, nació el 1º de marzo de 1904.  Luego de sus estudios y una breve trayectoria dentro de la pintura, llegó a México cuando tenía 20 años, por invitación del pintor mexicano Diego Rivera para que colaborara con él en los murales de la Escuela Nacional Preparatoria y de la entonces Escuela de Agricultura de Chapingo.

Su compromiso con las ideologías derivadas del comunismo lo llevó a la práctica a través de un cuerpo de trabajo con una intensa proyección social expresada en su obra pictórica como en su afán de formar nuevos artistas con un compromiso con el arte y el país. Se enroló en las llamadas Misiones Culturales de la Secretaría de Educación Pública para impulsar la enseñanza del dibujo y la pintura en diferentes comunidades del país.

Su obra mural puede apreciarse en la Ciudad de México, Durango, Michoacán, Veracruz y en Estados Unidos. Entre sus creaciones más conocidas y celebradas está La lucha de los obreros contra los monopolios, mural que elaboró entre 1934 y 1936 en el Mercado Abelardo L. Rodríguez, construido sobre los restos arquitectónicos del antiguo Colegio Seminario de Indios de San Gregorio.

Miembro fundador del Taller de Gráfica Popular en 1928 y del Salón de la Plástica Mexicana en 1949, impartió cátedra durante varios años en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y en 1959 recibió el Premio del Salón Anual de Grabado y Litografía del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Cabe destacar que, desde su llegada a México, a principios de la década de los veinte del siglo XX, inició una relación cercana con la vida, la expresión y el espíritu del pueblo mexicano, y tras 37 años de estadía adquirió la nacionalidad mexicana con carácter honorífico, gracias a sus aportaciones a la cultura del país.

En abril de 2016, el Inbal realizó en el Museo Mural Diego Rivera la exposición El trazo firme de un espíritu en movimiento, con obra de O’Higgins, pero también una serie de charlas bajo el título Las contribuciones estéticas, políticas y sociales de Pablo O’Higgins.

En ese marco, el curador e investigador Eduardo Espinosa comentó que “la importancia dibujística, pictórica, gráfica y muralística de O’Higgins en el panorama del arte mexicano es indudable” y que incluso “se le ha considerado como el más importante litógrafo del siglo XX en México”.

En 2017, ese mismo museo del Inbal recibió en donación—por parte de la señora María O’Higgins, entonces viuda del pintor–, un conjunto de 15 bocetos que el artista realizó entre 1934 y 1964, los cuales abordan temas como las luchas obreras, el proletariado urbano, la exaltación de las tradiciones indígenas mexicanas, entre otros.

Ese conjunto de obras, bajo el título Los murales de Pablo O´Higgins o la invención del porvenir, se exhibieron en 2022 en el Museo Mural Diego Rivera.

Y aún más, en 2022, con motivo del ingreso de un total de 114 obras más de Pablo O’Higgins a los acervos del Museo Nacional de la Estampa y del Museo Nacional de Arte, el Inbal realizó la exposición Pablo O’Higgins. Estampas de vida y lucha, en el primer recinto, además de un amplio programa académico virtual en torno a la vida y obra de Pablo O’Higgins.