Olio, un caso de éxito contra el desperdicio de alimentos en el mundo

Cultura

*Por Tessa Clarke

Mi vida hace seis años cambió totalmente. El 17 de diciembre de 2014 hacía las maletas en Suiza ya que me mudaba de vuelta a Reino Unido. Me percaté que aún había comida en buen estado en casa. La idea de tirarla a la basura me molestaba mucho.

Recorrí el vecindario buscando a alguien a quien le pudiera ser de utilidad, fallé en la misión. Me parecía una locura desperdiciarla cuando probablemente había personas que la  aceptarían felizmente quizá a metros de dónde estaba. El problema era que simplemente no sabían que tenía que compartirlo.

Cuando estaba empaquetando los alimentos no perecederos en el fondo de mis cajas de mudanza, me vino la idea de crear una aplicación que pudiera conectarme con mis vecinos para poder regalar esta comida.

Creo que mi odio por el desperdicio de alimentos probablemente proviene de una infancia en la que trabajé muchas horas junto a mis dos hermanos menores, Roger y Owen, en la granja de nuestra familia en North Yorkshire, Inglaterra. Mi madre era un bebé post-Segunda Guerra Mundial por lo que crecí  escuchando frases como: “la comida jamás se tira” y “usa todo lo que tienes”. Al crecer en un entorno rural, desarrollé un profundo respeto por el poder de la comida.

Compartí mi idea de una aplicación para compartir comida con mi amiga cercana Saasha. Se convirtió en mi cofundadora y juntos llevamos a cabo una investigación sobre el problema del desperdicio de alimentos. Lo que descubrimos nos sorprendió y horrorizó. Aprendimos que un tercio de todos los alimentos producidos a nivel mundial se tira cada año, y que si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería la tercera fuente más grande de emisiones de gases de efecto invernadero detrás de Estados Unidos y China. Tras estos descubrimientos, nos comprometimos inmediatamente a hacer realidad la aplicación.

Jamás olvidaré el primer listado de la app a la que decidimos llamar OLIO. Se trataba de Adam, un hombre que vivía en Londres y ofrecía una lechuga de su propia cosecha. Ver nuestra idea cobrar vida fue un momento increíble.

A medida que la app fue creciendo fue conmovedor ver cuanta gente se nos acercaba deseosa de ayudarnos. A medida que la aplicación comenzó a crecer, nos conmovió la cantidad de personas que se acercaron a nosotros y nos preguntaron si podían ayudarnos. Después de muchas llamadas telefónicas y discusiones, desarrollamos nuestro «Programa de Embajadores», que permite que cualquiera sea voluntario, corra la voz sobre lo que estamos haciendo y haga que la aplicación se acerque a ellos. Ahora, tenemos más de 50.000 embajadores en todo el mundo.

Emprender fue difícil pero una de las cosas más que descubrimos desde el comienzo y nos hizo seguir en el camino es la inmensa cantidad de personas que pasan hambre. Es devastador saber que 800 millones de personas se van a dormir con hambre y que podrían ser alimentadas con menos de ¼ de la comida que es desperdiciada en el mundo occidental. En México, cada año, se desperdician 20,4 millones de toneladas de alimentos en México, un promedio de 158 kg por persona según el Banco Mundial.

Antes de fundar OLIO, no tenía idea de esta realidad tan preocupante. Es muy satisfactorio ver que hoy somos un movimiento global en el que más de 5 millones de personas están involucradas y han compartido 32 millones de porciones de comida además de 3 millones de objetos en buen estado. El problema del desperdicio es tan grande y grave globalmente que todos deberíamos sumarnos a ser parte de la solución. Nuestra gran meta es lograr tener un billón de usuarios de la app para 2030.

 

*Tessa Clarke es la CEO y fundadora de OLIO, una app que lucha contra el desperdicio de alimentos al conectar personas, voluntarios y negocios cuyos excedentes pueden donarse en lugar de ser desperdiciados. La aplicación también está disponible en México, es gratuita y descargable a través de App Store y Google Play.