La Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) recibió nuevamente a una de las mejores compositoras mexicanas, Marcela Rodríguez, en una noche especial en la que presentó el estreno mundial de su Concierto para violín y orquesta, acompañada de la solista invitada la australiano-estadounidense Miranda Cuckson, bajo la dirección del huésped francés Sylvain Gasançon.

 La Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, presentó el viernes por la noche en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes la primera parte de esta feliz coincidencia en que orquesta, director, solista y compositora confluyeron en el recinto para el estreno de la más reciente obra sinfónica de Marcela Rodríguez, hoy por hoy una de las más prolíficas compositoras en el panorama de la música en el país.

 Vestida de fuego, en el escenario apareció la violinista Miranda Cuckson y de inmediato los sonidos de su instrumento irrumpieron en el recinto. Luego le siguió la orquesta en conjunto.

 Con movimientos sumamente enérgicos –al igual que el director huésped— la solista puso en claro su virtuosismo e hizo gala de concentración al abordar un concierto para violín netamente contemporáneo, evidentemente discursivo, de texturas sutiles, por momentos lento y por momentos muy rítmico.

 El Concierto para violín y orquesta de la mexicana Marcela Rodríguez permitió un diálogo entre el violín protagónico y las diferentes secciones de la OSN, en la que destacaron por su dinamismo las cuerdas y los metales, y algunas anotaciones de percusiones. El público ofreció un largo aplauso a la orquesta, director y solista, el cual se agradeció con tres regresos al escenario.

 “Estoy contenta con el resultado”, dijo al final la compositora Marcela Rodríguez: “Me parece que fue un trabajo muy delicado y muy comprometido, tanto del director, la solista y la orquesta entera. Se nota que trabajaron muy a fondo la obra y estoy contenta con el resultado y la respuesta del público”, dijo.

Consideró que en el escenario “la solista demostró un gran virtuosismo y supo afrontar el reto, pues considero que mi obra no es nada fácil de interpretar, pero con el trabajo muy cuidadoso del director y la generosidad de todos los integrantes de la OSN me parece que hemos salido adelante”.

 Y concluyó: “El Concierto para violín y orquesta es una obra que trabajé durante más de tres meses, muy en contacto con la solista, a quien ya conocía, pues hemos trabajado juntas en otros proyectos. Ella es una violinista con un futuro muy amplio, capaz de enfrentar cualquier reto y salir avante. Y la OSN me parece que está en uno de sus mejores momentos”.

 El Programa 4 de la Orquesta Sinfónica Nacional inició con la Obertura fantasía Romeo y Julieta, de Piotr Ilich Chaikovski, una auténtica bomba de sonoridad y expresividad, y la Sinfonía núm. 2 en re mayor op. 43, de Jean Sibelius, con la que la agrupación del INBAL dio muestra de virtuosismo y dominio del repertorio.

 El concierto se repetirá este domingo 3 de marzo a las 12:15 en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.