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«No podemos dejar que Hitler gane ahora”, el mensaje de los sobrevivientes del holocausto

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En la conmemoración de la liberación el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, dos supervivientes contaron sus desgarradoras historias en la sede de la ONU, mientras el Secretario General llamó a todos a unirse en contra de la crisis mundial actual de odio antisemita.

“Yo vencí a Hitler, pude tener hijos y nietos, logré hacer exactamente lo que él intentó prevenir”, aseguró Irene Shashar, una sobreviviente del holocausto, durante una ceremonia en la sede las Naciones Unidas para conmemorar el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

En el Día Internacional de Recordación para la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, Shashar recordó como los nazis asesinaron a su padre en los llamados guetos de Varsovia, en Polonia, donde gracias a su madre logró sobrevivir durante la Segunda Guerra Mundial.

“Mi padre estaba en la cocina con el cuello cortado, mi madre se le abalanzó encima conmigo todavía en brazos, tenía apenas dos años, pero recuerdo como mi vestido se manchó de sangre, fue la última vez que lo vi”.

Después de perder a su padre, su madre y ella tuvieron que luchar aún más duro para conseguir comida en Varsovia, que para ese momento se había convertido en un lugar de transición, donde los nazis mantenían a los judíos antes de enviarlos a los campos de concentración.

“Un día que salimos a buscar comida de repente me di cuenta de que tenía mi muñeca y mi mamá una maleta. Ella me lanzó a una alcantarilla donde me salpicaba agua podrida en la cara. Fue horrible, el olor era terrible. Hoy en día aún puedo recordarlo, así como la imagen de las ratas a mi alrededor”.

Sashar y su madre se mantuvieron escondidas durante el resto de la guerra: “mi madre me decía: “si eres buena y no lloras, saldremos a jugar después”, un pedido que para mí duró una eternidad.

La bondad puede ganarle a la maldad

Su madre murió tres años después de la liberación, en 1948, y ella fue enviada a Perú, donde creció con unos familiares.

“Gracias a su valentía, pude ganarle a Hitler. Ella me dio la oportunidad de sobrevivir, de tener hijos y nietos”.

Su mensaje, 75 años después, es recordar a la humanidad que la bondad puede ganarle a la maldad.

“Las Naciones Unidas nacieron de las cenizas que dejó la Segunda Guerra Mundial. Necesitamos su voz, porque el silencio es indiferencia, es la obligación que tenemos con los 1,5 millones de niños que no tuvieron la misma suerte que yo tuve”, dijo, y aseguró que las minorías deben ser protegidas y que no hay necesidad de que todos piensen igual, mientras sean tolerantes.

“Yo renací de una alcantarilla con valentía y esperanza, por favor no permitan que mi sueño se convierta en una pesadilla, no dejen que el sufrimiento haya sido por nada, no dejen que Hitler gane ahora ni nunca”.

Irene Sashar, a sus 83 años vive en Lima, Perú, y a lo largo de su vida pasó mucho tiempo en Estados Unidos y en Israel. Tiene cuatro hijos y tres nietos.

El holocausto, una guía para tomar decisiones en el presente

Shraga Milstein, de 87 años, también compartió su conmovedora historia en la sede de las Naciones Unidas. Como Sashar, era un niño cuando se desató la guerra.

“Tenía seis años y muchas ganas de comenzar la escuela cuando los alemanes cruzaron la frontera de Polonia. No pude volver a un aula de clase hasta que tuve 12”, cuenta.

Él también vivió en los guetos de Varsovia, pero no pasó mucho tiempo ahí, ya que fue enviado a trabajar en una fábrica de madera en Alemania junto a su padre y su hermano. Su madre fue enviada a un campo de concentración, y la última vez que la vio fue en la estación del tren.

“Un tiempo después de estar en Alemania, mi padre nos dijo que nos iban a separar y que nunca nos volveríamos a ver. Nos abrazó y nos pidió que nos cuidáramos el uno al otro con mi hermano. Al otro día lo mataron, tenía 43 años, todos mis esfuerzos para descubrir cómo sabía cuál era su destino han sido en vano hasta ahora”, cuenta el ahora presidente del Consejo Internacional de los Sitios Memoriales del Holocausto en Alemania.

Tras la muerte de su padre, Milstein fue trasladado a un campo de concentración de Bergen-Nelsen y separado de su hermano.

“En ese lugar no había ejecuciones, pero 50.000 personas murieron de hambre. Cuando las fuerzas británicas llegaron, no podían creer lo que veían, pilas de cuerpos por todas partes, y nosotros “los esqueletos con vida” a duras penas podíamos consumir la comida que nos habían traído”, contó.

Ahora existe un museo en ese campamento que hace parte del Consejo para el que trabaja: “Mantenemos viva la memoria de las atrocidades que sucedieron, y les presentamos a los visitantes la importancia de un mundo lleno de tolerancia basada en la igualdad de todos los seres humanos”.

Milstein fue reunido con su hermano, y ambos viven en Israel desde entonces. El sobreviviente tuvo tres hijos y tiene nueve nietos.

“El 15 de diciembre de 1958 nació mi segundo hijo, y le puse el nombre de mi padre. Once años después nació la hija de mi hermano en la misma fecha, a la que también le pusimos la versión femenina del nombre de mi padre. Hace muy poco durante una misión a los sitios memoriales, tuve acceso a unos archivos nazis, en los cuales descubrí que a mi padre le dispararon un 15 de diciembre, el mismo día que nacieron su nieto y su nieta, la verdad, es algo que me pone a pensar”.

Para Milstein, el holocausto no es solamente un evento histórico que rebasa todas las proporciones, pero es también una guía para tomar decisiones personales en la vida actual.

“Aquellos que sobrevivimos estas atrocidades, creemos firmemente que es nuestro deber condenar y prevenir cualquier intolerancia contra las personas basada en su origen étnico o religioso”, concluyó.

Las sociedades deben unirse contra la «crisis mundial de odio antisemita»

Por su parte el Secretario General de la ONU, António Guterres, quien dio el discurso inaugural de la ceremonia, aseguró que el mundo debe reafirmar su compromiso para evitar cualquier repetición de esos crímenes sufridos por personas como Shraga e Irene.

«Nuestra solidaridad frente al odio se necesita hoy más que nunca, ya que vemos un resurgimiento profundamente preocupante en los ataques antisemitas en todo el mundo, y, casi increíble, también a nuestro alrededor aquí en Nueva York», dijo.

Al notar una tendencia al alza en los delitos de odio antisemitas en los Estados Unidos, recordó que hace menos de un mes, un ataque con cuchillo hirió a cinco en una fiesta de Hannukah en Monsey, y dejó cuatro muertos en un supermercado kosher en la vecina Nueva Jersey.

Guterres agregó que «la situación de los judíos en Europa es, en todo caso, peor». Citando incidentes en el Reino Unido, Alemania e Italia, también señaló que en 2018 se produjo un salto del 74% en los ataques antisemitas en Francia.

“Hay una crisis global de odio antisemita; un flujo constante de ataques contra judíos, sus instituciones y propiedades”, explicó el titular de la ONU.

Además, sostuvo que el aumento antisemita estaba vinculado a «un aumento extremadamente preocupante» en la xenofobia, la homofobia, la discriminación y el odio en muchas partes del mundo basado en la raza, etnia, nacionalidad, religión, orientación sexual, discapacidad y estatus migratorio.

Nunca podemos bajar la guardia

Así como las tropas del ejército soviético quedaron atónitas en silencio mientras liberaban Auschwitz hace 75 años, hoy el mundo no debe apartar la vista de los horrendos detalles que perduran, dijo el Secretario General.

Guterres, calificó como «nuestro deber» seguir buscando, «aprender y volver a aprender las lecciones del Holocausto, para que nunca se repita».

«La lección más importante es que el Holocausto … fue la culminación de milenios de odio, desde el Imperio Romano hasta los pogromos de la Edad Media», continuó. «Mi propio país, Portugal, cometió un acto de absoluta crueldad y estupidez al expulsar a su población judía a fines del siglo XV».

Y señaló que décadas antes del ascenso de Hitler al poder, los judíos de Europa del Este fueron enviados a la isla africana de Madagascar

Al contar su visita a Yad Vashem hace dos años, el jefe de la ONU se horrorizó al observar «la capacidad del antisemitismo para reinventarse y resurgir durante milenios».

“Toma nuevas formas; puede propagarse por nuevas técnicas; pero es el mismo viejo odio «, dijo.

Señaló que millones de personas fueron insensibles a los crímenes de lesa humanidad que tuvieron lugar a su alrededor, advirtiendo, «nunca podemos bajar la guardia».

El Holocausto fue «una operación compleja que surgió de prejuicios de larga data» con corrupción social que se extendió por todas partes, desde el lenguaje hasta la educación y el discurso político, explicó el jefe de la ONU.

Instó a todos a examinar sus propios prejuicios, «protegerse contra el mal uso de nuestra propia tecnología y estar atentos a cualquier señal de que el odio se está normalizando».

La importancia de una educación en derechos humanos

En su mensaje para el día, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, destacó que la ONU se estableció en respuesta a «la deshumanización y el odio asesinos propagados por el régimen nazi» durante la Segunda Guerra Mundial, para reconstruir un «mundo de justicia y paz «.

«Pero hoy», se lamentó, «las personas que son vistas como diferentes enfrentan muchas formas de odio, incluso los líderes alimentan la discriminación o la violencia contra judíos, musulmanes, migrantes u otros miembros de comunidades minoritarias».

Bachelet hizo eco a las palabras de Guterres y subrayó que no se debe permitir que la humanidad regrese a «esta mentalidad injusta y cruel».

La Alta Comisionada elogió a «las mujeres, los hombres y los jóvenes de todo el mundo que demuestran su coraje, empatía y principios defendiendo la tolerancia y los derechos humanos frente a los esfuerzos por deshumanizar y demonizar a las personas».

Una «muralla permanente» contra el aumento del odio requiere una «educación basada en principios» de mentes y corazones, sostuvo Bachelet.

Agregó que una educación en derechos humanos no solo asegura que estos principios universales y las lecciones de la historia sean absorbidos, sino que también faculta a las personas para que rindan cuentas a sus gobiernos.

“Fomenta un sentido de humanidad común mientras ayuda a las personas a tomar decisiones informadas; para resolver conflictos de manera no violenta; y para participar responsablemente en sus comunidades y sociedades «, sostuvo, y agregó» y creo que todos los países y comunidades pueden beneficiarse de ellos hoy «.