Ante la crisis sanitaria y de salud pública, es necesaria la construcción de un plan de reactivación económica, educativa, social y cultural mediante el diálogo nacional incluyente, y un Acuerdo por la Unidad y la Confianza de México, afirmó Adriana Díaz Contreras, integrante de la Dirección Nacional Extraordinaria (DNE) del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Una realidad que el optimismo gubernamental no puede ocultar, es que no puede cantarse victoria hasta que se invente la vacuna que erradique al Covid 19, por lo tanto, el plan que prepara el Gobierno Federal para reactivar la economía y el regreso a clases, deberá tener la prudencia de garantizar la vida mediante obligatorios protocolos sanitarios, subrayó.

Pero además, dijo, para enfrentar la profundidad de la pandemia, de la recesión económica y de la caída del bienestar social, México debe resolver las crecientes exigencias de recursos financieros y de su justa y eficaz distribución.

Díaz Contreras, comentó que el diálogo deberá ser coordinado por el Gobierno Federal y contar con la participación de los gobernadores de las entidades federativas, las presidencias de las Cámaras Legislativas Federales, científicos sociales y representantes del empresariado nacional, de los trabajadores y de la sociedad civil.

Aseveró que nadie tiene el monopolio de la verdad y el monólogo presidencial no ayuda para superar entre todos la emergencia nacional; los graves problemas nacionales que estamos viviendo reclaman el diálogo incluyente, tolerante y respetuoso, para construir propuestas viables a las deficiencias económicas que tenemos como país, para enfrentar la crisis sanitaria y su secuela de crisis económica y social.

En ese sentido, el PRD apoya la propuesta del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo para promover una controversia constitucional contra la actual Ley de Coordinación Fiscal, pero al mismo tiempo, es necesario el diálogo para abordar sin temor una mejor distribución del presupuesto público, en la etapa actual y en la posterior a la pandemia, y para realizar una reforma a dicha ley con un claro criterio nacional, republicano y federalista, aseguró la dirigente perredista.

Para ello, dijo que el presidente de la República debe asumir su papel de mandatario de todos los mexicanos, pensar en la nación y disponerse a valorar la viabilidad financiera de sus grandes obras y, de ser necesario, postergarlas para otra etapa de su gobierno.

Consideró que, para resolver la crisis sanitaria, económica y social, se requiere de liquidez financiera y para conseguirla, el Jefe del Ejecutivo deberá abrirse a la discusión de la necesidad de obtener recursos frescos para expandir la inversión pública en obras de infraestructura, que estimulen la inversión privada, nacional y extranjera.

Con ese objetivo se deberá analizar la conveniencia de emplear diversos mecanismos, como la emisión de un bono público para fortalecer a México e incluso la contratación prudente de nuevos créditos, etiquetados para la protección de los empleos que genera la micro, pequeña y mediana empresa, y  para garantizar el financiamiento de los programas sociales ampliados.

Añadió que el plan de reactivación que surja del diálogo nacional incluyente, también deberá garantizar un mayor presupuesto para reforzar a las instituciones encargadas de la seguridad pública, para que puedan combatir con mayor eficacia al crimen organizado.

Para superar con éxito los estragos de la pandemia y de la recesión económica en la caída del bienestar social, nuestra nación requiere del gobernante una nueva actitud, que supere la discordia y la polarización política, y llame a todos los mexicanos y las mexicanas a enfrentar unidos los grandes retos del país, finalizó.