Nadav Lapid cuestiona su amor por Israel en Ha’Berech (Ahed’s Knee)

Cultura

Para su cuarto largometraje y su primera selección en Competición, el cineasta israelí pone en escena a un director sujeto a la censura. Autobiográfica en cierta medida, en Ha’Berech (Ahed’s Knee), Nadav Lapid analiza su relación con su país.

¿De dónde surge la inspiración para Ha’Berech (Ahed’s Knee)?

En primavera de 2018, cuando me invitaron a la proyección de The Kindergarten Teacher (La profesora de parvulario) en una pequeña aldea del desierto israelí, una funcionaria del Ministerio de Cultura se puso en contacto conmigo y me pidió que le enviara un formulario firmado en el que se detallaran los temas abordados después de la proyección. No hacía falta ser un genio para entender que se trataba de una forma de censura. El otro origen de la película es la enfermedad de mi madre, que también era mi montadora. Mi madre falleció un mes y medio después de este episodio. Escribí el guion de Ha’Berech (Ahed’s Knee) justo después, en tan solo dos semanas, en una especie de señal de duelo.

Con esta película, respecto a su posicionamiento político y geopolítico, parece haberse pronunciado entre su amor por Israel y sus propios cuestionamientos…

Pensé que era necesario acabar con esta ambivalencia. Y, en cierto modo, he optado por el odio. La historia es muy violenta, muy frontal. Este estado de ánimo ha penetrado en la película, el contexto, las imágenes y la dirección de los actores. Para mí, el duelo y los sentimientos personales siempre han estado asociados a los sentimientos colectivos. Llorar la muerte de mi madre también significaba hacer duelo por mi país.

¿En qué medida el coreógrafo de danza contemporánea Avshalom Pollak, que interpreta a Y., protagonista de la película, ha influido en su personaje?

Buscábamos a alguien que pudiera aportar al papel un lado creativo, con una mezcla de tristeza y violencia. Todo lo que ha vivido Avshalom está grabado en su rostro. Mientras discutíamos sobre su papel, me daba cuenta de que estaba describiéndolo a él. Avshalom ha conseguido aportar a este personaje arrogante una vulnerabilidad. Encarna a una especie de superhéroe que puede venirse abajo en cualquier momento.